En Bogotá circula desde hace décadas una superstición tan conocida como polémica: los novios que suben juntos al cerro de Monserrate no se casan o están condenados a terminar su relación.
Aunque no existe ninguna evidencia científica que respalde esta idea, el mito se ha transmitido de generación en generación y hoy forma parte del folclor urbano de la capital colombiana.
Una leyenda urbana que se transmite desde hace décadas
El cerro de Monserrate, uno de los símbolos más importantes de Bogotá, no solo es un centro religioso y turístico, sino también un escenario de mitos y leyendas populares.
Entre las más difundidas está la creencia de que las parejas que visitan el santuario juntas están destinadas a separarse o a no llegar al matrimonio.
Esta superstición aparece en relatos populares, en el folclor oral y en testimonios recogidos por guías turísticos y medios de comunicación.
Según el Instituto Distrital de Turismo y la Alcaldía de Bogotá, la leyenda cuenta que si los novios suben al cerro y su relación no es sólida, terminarán.
Por el contrario, si la pareja es “la correcta”, permanecerá unida toda la vida, lo que ha reforzado la narrativa simbólica alrededor del lugar.
Incluso la Secretaría de Cultura de Bogotá ha recopilado versiones de esta tradición oral en relatos sobre el santuario, donde se menciona que las parejas que visitan Monserrate no se casan, junto con otras creencias místicas asociadas al cerro.
Por qué el mito sigue vigente en la cultura bogotana
El mito ha sobrevivido porque se alimenta de coincidencias y experiencias personales.
Muchas parejas han subido al cerro y luego han terminado, lo que refuerza la creencia popular, aunque no exista una relación causal.
Medios y portales culturales han señalado que este tipo de supersticiones forman parte del imaginario colectivo y se transmiten en conversaciones familiares, entre amigos y en redes sociales, donde se comparten anécdotas que perpetúan la leyenda.
Además, el mito funciona como una metáfora cultural: Monserrate se percibe como un lugar simbólico donde las relaciones se ponen a prueba.
Bien sea por el esfuerzo físico de la subida, la carga emocional del sitio o el significado espiritual del santuario, subir a este icónico cerro se ha convertido en un reto para los enamorados.
Autoridades culturales y guías turísticos coinciden en que la creencia no tiene fundamento real y forma parte del folclor urbano bogotano.
Son varias las leyendas que giran alrededor del cerro, como la idea de que la estatua del Señor Caído cambia de peso o que en el lugar habitan espíritus ancestrales.
Estos relatos reflejan la mezcla de tradición religiosa, historia colonial e imaginario popular que rodea a Monserrate.