Los recientes sismos registrados en Santander reavivaron la preocupación sobre la capacidad de respuesta del departamento ante un terremoto de gran magnitud.

Frente a ese escenario, la Gobernación explicó que dispone de una Estrategia Departamental para la Respuesta a Emergencias.

Este protocolo establece cómo actuarán las autoridades y los organismos de socorro si un evento supera la capacidad de atención de los municipios.

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Así funcionaría el protocolo de respuesta ante un terremoto en Santander

Los recientes sismos en Santander reavivaron una pregunta entre la ciudadanía: ¿está el departamento preparado para responder a un terremoto de gran magnitud?

La Gobernación asegura que sí y sostiene que cuenta con una estrategia diseñada para coordinar la atención de este tipo de emergencias, una necesidad permanente en una de las zonas con mayor actividad sísmica de Colombia.

El pronunciamiento de la Gobernación se conoció en medio de la preocupación generada por los recientes sismos registrados en Santander y el terremoto que sacudió varias zonas de Venezuela.

Según explicó la Oficina para la Gestión del Riesgo de Desastres de Santander, el departamento dispone de una Estrategia Departamental para la Respuesta a Emergencias.

Este instrumento define cómo actuarán las entidades cuando un evento natural o antrópico supere la capacidad de respuesta de uno o varios municipios.

Los recientes sismos registrados en Santander y el terremoto ocurrido en Venezuela reavivaron el interés por conocer la capacidad de respuesta del departamento ante una emergencia.(AP Foto/Ariana Cubillos) Foto: AP Photo/Ariana Cubillos

Así funcionaría la respuesta ante un terremoto

De acuerdo con la Gobernación, el protocolo establece la coordinación entre las entidades departamentales, los organismos de socorro, las alcaldías, la fuerza pública y las instituciones nacionales que hacen parte del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.

El objetivo es garantizar que la atención de la emergencia se desarrolle de manera organizada, con funciones previamente definidas y mecanismos de comunicación que permitan tomar decisiones oportunas.

El documento oficial señala que la estrategia contempla la activación del Consejo Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres y del Puesto de Mando Unificado cuando la magnitud de la emergencia así lo requiera.

Desde estas instancias se coordinarían las acciones de búsqueda y rescate, evaluación de daños, atención humanitaria, manejo de la información y recuperación inicial de las zonas afectadas.

La Gobernación explica que la respuesta no depende únicamente de la administración departamental.

El primer nivel de atención corresponde a los municipios, que deben activar sus propios planes de emergencia.

Si la situación supera esa capacidad, interviene el departamento y, de ser necesario, se solicita el apoyo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y de otras entidades del Gobierno nacional.

Otro de los aspectos contemplados en la estrategia es la organización de la información durante las primeras horas posteriores a un desastre.

Las autoridades buscan contar con reportes rápidos sobre afectaciones en personas, viviendas, infraestructura, servicios públicos y vías para definir las prioridades de atención y orientar el despliegue de recursos.

La preparación cobra especial importancia porque Santander alberga el denominado Nido Sísmico de Bucaramanga, considerado una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta.

Allí se registran diariamente numerosos movimientos telúricos, la mayoría de baja magnitud y a gran profundidad, que generalmente no ocasionan daños, pero mantienen a la región bajo monitoreo permanente del Servicio Geológico Colombiano.

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La Gobernación insiste en que ningún protocolo puede evitar un terremoto ni anticipar cuándo ocurrirá.

Su propósito es que todas las entidades sepan qué hacer desde los primeros minutos de una emergencia para reducir los riesgos, agilizar la atención a la población y coordinar la recuperación de las zonas afectadas.

Esto es de especial importancia en un departamento donde la actividad sísmica hace parte de su realidad geológica.