El suministro de agua potable es uno de los servicios públicos esenciales para el funcionamiento de las ciudades y para garantizar condiciones básicas de salud y bienestar a la población. En ciudades como Cali, esta labor está a cargo de empresas públicas encargadas de administrar el sistema de acueducto y alcantarillado. En el caso de la capital del Valle del Cauca, el servicio es prestado por las Empresas Municipales de Cali (Emcali).
Sin embargo, el estado de la infraestructura del sistema ha encendido las alertas. Según reveló el gerente de Emcali, Roger Mina, cerca del 50 % del agua potable que se produce en Cali se pierde antes de llegar a los hogares, una situación que evidencia los desafíos que enfrenta el acueducto de la ciudad.
El directivo hizo la advertencia durante una entrevista con el diario El País, donde explicó que una parte importante de estas pérdidas está relacionada con el deterioro de la infraestructura que transporta el agua a través de la ciudad. De acuerdo con el funcionario, el sistema cuenta con aproximadamente 7.000 kilómetros de redes entre acueducto y alcantarillado, muchas de las cuales tienen varias décadas de funcionamiento.
“Más del 50 % de esos 7.000 kilómetros tienen más de 30 años”, señaló Mina al referirse al envejecimiento de las tuberías que componen la red de distribución del sistema de agua potable. Según explicó el gerente, esta antigüedad en la infraestructura incrementa el riesgo de fugas, daños y filtraciones en las tuberías, especialmente en una ciudad que continúa creciendo y que exige mayor presión en el sistema para llevar el agua a sectores más alejados.
Además del deterioro de las redes, el funcionario señaló que otro factor que contribuye a estas pérdidas es el uso fraudulento del servicio. De acuerdo con el diagnóstico presentado por la empresa, las conexiones ilegales al sistema de acueducto también afectan la cantidad de agua que finalmente llega a los usuarios registrados. El problema hace parte de lo que en el sector de servicios públicos se conoce como agua no contabilizada, que corresponde al volumen de agua producida que no se factura debido a fugas en la red, fallas en los sistemas de medición o conexiones irregulares.
Cali obtiene el agua potable a partir de distintas fuentes hídricas que luego son tratadas en plantas especializadas antes de su distribución. Entre las principales instalaciones se encuentran las plantas de tratamiento Río Cali, La Reforma, Río Cauca y Puerto Mallarino, que abastecen a distintos sectores de la ciudad.
Estas plantas permiten producir el agua necesaria para abastecer a cientos de miles de usuarios en la capital vallecaucana. Sin embargo, las pérdidas en la red de distribución implican que una parte significativa del recurso tratado no llegue a registrarse como consumo final.
Es por esta razón que la empresa ha estado avanzando en la reposición de tuberías y en la modernización de la infraestructura hidráulica de la ciudad, un proceso que requiere inversiones importantes y planificación a largo plazo.