La icónica iglesia La Ermita, símbolo arquitectónico y espiritual del centro de Cali, fue escenario de un perturbador episodio de vandalismo este miércoles 6 de mayo. Un hombre irrumpió en el templo y, ante la mirada atónita de los presentes, comenzó a destruir varias imágenes religiosas de gran valor devocional.

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Lo que más llamó la atención de las autoridades y feligreses no fue solo el daño material, sino las extrañas exclamaciones del sujeto, quien aseguró ser el 666, cifra asociada en la tradición con figuras diabólicas.

¿Robo o fanatismo? Las hipótesis de las autoridades

Después de la captura, la Policía rápidamente descartó que el motivo del ataque fuera el robo, ya que el agresor no intentó llevarse objetos de valor.

Las investigaciones ahora se enfocan en dos áreas principales: el fanatismo, considerando lo que dice la misma persona, o que estuviera bajo el efecto de drogas.

Proceso judicial en marcha

El implicado fue trasladado de inmediato y puesto a disposición de las autoridades. El informe oficial dice que ya comenzó un proceso legal por daño a propiedad ajena. Se espera que un juez de control de garantías defina su situación jurídica.

Impacto en el patrimonio de Cali

La Ermita no es solo un centro de oración, sino un monumento arquitectónico que forma parte del patrimonio cultural de la ciudad.

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El ataque ha generado una ola de indignación entre los caleños, quienes piden medidas de seguridad más estrictas para proteger los templos del centro histórico ante el aumento de personas en situación de calle o bajo efectos de estupefacientes que pueden hacer presencia en la zona.

Por su parte, el párroco Javier Alvarado, capellán de la iglesia La Ermita, en un video compartido por el diario regional El País, aseguró:

“Un ataque muy lamentable, de una persona de unos 30 años de edad (…) no sabemos exactamente su motivación, pero creemos que estaba con problemas personales, emocionales; no creemos que sea un ataque contra la iglesia, sino alguien con problemas particulares. El hecho es que nos han dañado casi todas las imágenes de La Ermita, un hecho lamentable; nos va a tocar restaurar, poner el templo otra vez organizado como siempre”.

Este es un hecho que sorprende a toda la comunidad vallecaucana, en un departamento con una fuerte tradición católica, bien conocida en toda Colombia.