La situación en La Mojana comienza a mostrar un giro clave. Según reportó Caracol Radio, las acciones ejecutadas por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ya permiten redirigir el 60 % del flujo del río.
Esta subregión del norte del país, que abarca zonas de Sucre, Córdoba, Bolívar y Antioquia, ha sido históricamente vulnerable a inundaciones por su relación con el río Cauca.
La intervención, catalogada como urgente, busca aliviar la presión sobre las zonas afectadas por inundaciones recurrentes. Este avance no es menor.
El desvío del 60 % del caudal representa uno de los progresos más significativos en las obras de contención en una región históricamente golpeada por el desbordamiento del río.
“El 60 % del caudal del río Cauca ya está siendo desviado”, señala el reporte de la entidad, que destaca que el objetivo es mitigar los efectos de la emergencia.
Según el portal de la UNGRD, la intervención se ejecutó a través de la ampliación del canal de La Esperanza, una obra de emergencia que implicó la excavación de más de 309.000 metros cúbicos de material y una inversión cercana a los $ 17.000 millones.
Con estos trabajos, la capacidad del canal aumentó cerca de un 76 %, al pasar de movilizar alrededor de 1.200 a más de 2.200 metros cúbicos por segundo, lo que permite reducir la presión sobre el flujo del río.
Además, el informe enfatiza que “este avance es fundamental para reducir la presión del agua en las zonas más críticas”, lo que marca un punto de inflexión en la respuesta institucional.
Las acciones hacen parte de una estrategia más amplia para controlar el comportamiento del río y reducir riesgos para miles de habitantes.
No se trata solo de una obra puntual, sino de una intervención que busca estabilizar una zona vulnerable y contener una crisis prolongada.
Aun así, el monitoreo continúa. La magnitud del problema mantiene en alerta a las autoridades, que siguen evaluando el impacto real de las obras en el territorio.
La Mojana sigue bajo presión, pero el desvío del 60 % del río Cauca abre una ventana de alivio.
Aunque el riesgo no desaparece, la intervención marca un punto decisivo en el manejo de una emergencia que aún no da tregua.