La juez séptima penal con funciones de conocimiento del Circuito de Neiva, en el suroccidente de Colombia, condenó a tres cazadores que habían sido sorprendidos cuando se movilizaban en un motocarro con el cadáver de una guacharaca (Ortalis columbiana), una escopeta y tres cartuchos para la misma.
La sentencia se conoció luego de que el periodista Rafael Rodríguez Cárdenas, del diario local La Nación, hiciera seguimiento de este caso judicial, el cual calificó de ejemplar.
La historia comenzó al mediodía del jueves 10 de julio de 2025 cuando los hermanos Yeferson y Hugo Fernely Sánchez Perea, junto al mototaxista Isauro Claros Oviedo, fueron requeridos en un control policial en una vía del corregimiento de Vegalarga.
La Sección de Investigación Criminal (Sijin), de la Policía Metropolitana de Neiva, el Batallón de Artillería No. 9 y la autoridad ambiental, Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), habían instalado un control en la zona debido a varias alertas elevadas por la comunidad que se quejó de reiteradas prácticas de cacería.
Los cazadores, frente a las autoridades, no tuvieron cómo explicar la procedencia del arma ni motivos legales para dar muerte a la guacharaca.
“Como los mencionados no exhibieron permiso para portar el arma de fuego ni para movilizar especies biológicas, fueron capturados por la autoridad competente”, dijo durante las audiencias preliminares el fiscal del caso.
Los tres cazadores fueron imputados por los delitos de aprovechamiento ilícito de los recursos naturales renovables y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones, pero no aceptaron los cargos.
Yeferson, su hermano Hugo Fernely y el mototaxista Isauro fueron enviados a prisión, mientras avanzaban las investigaciones en su contra.
Al poco tiempo, las autoridades comenzaron a esclarecer los hechos. Lo primero que se supo, reveló el diario La Nación, fue que el arma era propiedad de Hugo Fernely y que fue él quien le disparó a la guacharaca.
También que Isauro había sido contratado por los dos hermanos para irse de cacería a Vegalarga.
Ante las evidencias, los tres decidieron aceptar la culpa para recibir una rebaja de pena.
“Es claro que su comportamiento puso en peligro, sin causa que lo justificara, el medioambiente y la vida e integridad física de los animales, al dar muerte a una especie animal endémica en peligro de extinción, usando un arma de fuego de la que carecían permiso para su porte”, dijo la jueza de conocimiento al emitir sentencia.
La juez condenó a Hugo Fernely como autor de los delitos de fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones, caza ilegal y muerte al animal a 60 meses de cárcel (5 años) y una multa de 31,5 salarios mínimos legales mensuales vigentes (55.153.507 pesos) y un año de inhabilitación para ejercer profesión, oficio o comercio relacionado con animales.
Su hermano Yeferson fue condenado como coautor de los delitos de fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones, caza ilegal y muerte al animal a 33 meses de prisión (2 años y 9 meses) y una multa de 15,75 smlmv (27.576.753 pesos), además de 6 meses de inhabilidad para ejercer la profesión, oficio o comercio relacionado con animales.
El mototaxista Isauro fue condenado como coautor de los delitos de fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones y muerte al animal a 30 meses de prisión (2 años y 6 meses), a pagar una multa de 7,5 smlmv (13.131.787 pesos) y 6 meses de inhabilidad para ejercer profesión, oficio o comercio relacionado con animales.
Este último y Yeferson quedaron en libertad gracias a que la juez les concedió la figura de suspensión condicional de la ejecución de la pena, pero quedaron con un periodo de prueba igual a la pena de prisión de cada uno, deben pagar una caución de un salario mínimo legal mensual vigente y suscribir un acta de compromiso.
Hugo Ferney, por su parte, debe continuar preso hasta que cumpla su condena, pues no le fue concedida la suspensión de la ejecución de la pena.