Un casco y una moto Ducati abandonados en Medellín son clave para que las autoridades logren dar con el paradero de los sicarios que asesinaron a Henry Ocampo Suaza, un ganadero de 55 años, en Envigado.
El crimen fue cometido sobre las 12:30 de este miércoles, frente a la Biblioteca Débora Arango, cuando el empresario había descendido de su vehículo.
Según informó el diario El Colombiano, uno de los testigos del crimen fue la hija del mismo Ocampo Suaza, quien tuvo que ver el cuerpo de su padre tendido en el asfalto mientras los criminales huían hacia Medellín.
El secretario de Seguridad de Envigado, Ricardo Vásquez González, le dijo a ese medio que Ocampo Suaza y su hija habían sido seguidos de cerca por los sicarios desde el exclusivo sector de El Tesoro, en Medellín.
“Fue seguido, pues, por unos vehículos, una motocicleta y un carro, donde el sujeto, al bajarse del carro, es interceptado por el sicario”, señaló el funcionario.
Tras el crimen del ganadero, comenzaron a tejerse hipótesis, ninguna de ellas confirmada oficialmente por las autoridades.
Sin embargo, SEMANA conoció un informe de Indepaz sobre el acaparamiento de tierras baldías en los Llanos Orientales en los que aparecen nombres de portentosos y cuestionados esmeralderos, además del de Ocampo Suaza.
El ganadero asesinado en Medellín aparece como vendedor de una hacienda llamada Majagual, de 750 hectáreas, que pasó a ser propiedad de una compañía cuestionada por acumulación y blanqueo de tierras en la Orinoquía.
El diario El Tiempo también mencionó que un investigador reveló la cercanía de Ocampo Suaza con Jesús Hernando Sánchez, el heredero del negocio del llamado zar de las esmeraldas, Víctor Carranza.
Pero es más, también asegura que al igual que Jesús Hernando y Ocampo Suaza, otro hombre cercano a ellos fue asesinado: Juan Sebastián Aguilar, alias Pedro Pechuga, el jefe de seguridad de Carranza ultimado en agosto del año pasado.
Por ahora, las versiones sobre el asesinato de Ocampo Suaza, nacido en Génova (Quindío), apenas son hipótesis que se riegan como rumor en Villavicencio, Puerto López, Santa Marta y Bogotá, ciudades donde se le conocía como un prestante empresario y ganadero.