La movilidad en el sur del Valle de Aburrá entra en una nueva etapa tras la decisión de eliminar de forma definitiva la restricción del pico y placa en un tramo estratégico de la autopista Sur que atraviesa el municipio de Itagüí.
La medida, oficializada mediante el decreto municipal 195 del 13 de marzo de 2026, marca un cambio estructural en la gestión del tráfico en uno de los corredores más transitados del país.
Mejoras en el flujo vehicular durante el plan piloto aplicado en este corredor estratégico
Según información publicada por Telemedellín, la eliminación de la restricción, que inicialmente funcionó como un plan piloto durante dos meses, fue adoptada de manera permanente.
Esto se da luego de evidenciar mejoras en la movilidad vehicular en ese sector.
El tramo beneficiado corresponde a la autopista Sur en jurisdicción de Itagüí, un corredor por el que circulan cerca de 200.000 vehículos al día, lo que lo convierte en una arteria fundamental para la conexión del área metropolitana con el suroeste antioqueño y el interior del país.
La administración municipal justificó la decisión en el papel estratégico de esta vía como eje logístico nacional.
El tramo beneficiado corresponde a la autopista Sur en jurisdicción de Itagüí, un corredor por el que circulan cerca de 200.000 vehículos al día.
Esto lo convierte en una arteria fundamental para la conexión del área metropolitana con el suroeste antioqueño y el interior del país.
Un cambio en la estrategia de movilidad para un eje clave del transporte regional
Algunos tramos de la autopista sur han mantenido históricamente el pico y placa para reducir accidentalidad y congestión.
No obstante, el ahora intervenido ha sido objeto de flexibilización, debido a su función como corredor de paso regional.
En paralelo, las autoridades metropolitanas han sostenido que ciertas vías principales deben permanecer exentas de la medida para garantizar la conectividad, como ocurre con la avenida Regional y otros corredores estratégicos del sistema vial del río.
La decisión en Itagüí refleja así un enfoque más selectivo en la aplicación del pico y placa, una medida que en Colombia se ha utilizado durante décadas para regular la demanda vehicular en horas de alta congestión.
Ahora enfrenta ajustes según las dinámicas reales de movilidad y logística de cada territorio.
Esto se presenta especialmente en un corredor donde confluyen transporte urbano, intermunicipal y de carga pesada.