Luisa Fernanda García, tiene 31 años de edad, pero siete de ellos los ha vivido en medio de una pesadilla, que para sus familiares, conocidos y, hasta para ella misma, no han terminado. Una situación desacostumbrada, misteriosa y dolorosa vive esta joven con ganas de vivir cada día. Sin embargo, las circunstancias en las que se encuentra es casi imposible, sus ánimos se agotan.
Los tiempos en los que la joven practicaba danza árabe, pintaba, disfrutaba de la vida, ya se esfumaron. Una extraña enfermedad le impide pararse de su cama en la que está postrada. Sus familiares, cada día luchan para que un milagro la pueda sacar de ese dolor en las piernas y brazos. “Es como si me estuvieran echando ácido en todo mi cuerpo, es un dolor indescriptible”, manifestó la joven a SEMANA.
Martha Correa, madre de Luisa Fernanda y quién lleva batallando esta situación desde el inicio de la pesadilla, le contó a SEMANA que lo único que han recibido del sistema de salud es diversas versiones, opiniones, pero ninguna con alguna solución de verdad, a pesar, que en Medellín tienen uno de los mejores servicios de salud de toda Latinoamérica.
“Ella tiene brazos y piernas, pero es como si no los tuviera, porque hay médicos que toman las cosas muy deportivamente. Sin embargo, hay otros que sí se ven muy interesados en el tema, pero se quedan impactados sin saber que hacer, debido que es una enfermedad de la que no sabemos con exactitud qué es. Tendríamos que tener un apoyo para saber si requiere una investigación científica profunda, pero ha sido casi imposible, a pesar que hemos tocado puertas en todas partes. De verdad que ya nos quedamos sin recursos para saber a quién acudir. Somos de escasos recursos, yo padezco cáncer de mama, pero cada día lucho para buscarle soluciones a mi hija, por ella peleo educadamente”, sostuvo Martha.
A pesar del dolor, la mujer es optimista y ha buscado todas las alternativas para que el mundo conozca su caso y la apoyen. De hecho, ha enviado cartas a universidades e instituciones científicas de España y Estados Unidos para que la ayuden. Pero hasta ahora, no hay respuestas que le alcen las ganas de obtener algún milagro.
“Como padres somos muy realistas, yo de verla sufriendo todos los días y sin encontrar una solución, yo firmaría una eutanasia para ella, porque la verdad como me dice ella, nos quedamos sin recursos. Como es una enfermedad de dolores y ardores, entonces me dice que no se puede quedar toda la vida así. Estamos haciendo todo lo posible para tener ayuda científica”, contó Correa.
A pesar de que han tocado tantas puertas, “un ángel de la guarda”, como los familiares de la joven describen, se les apareció hace dos meses para conocer el caso. Se trata de un médico de la Escuela de Salud Pública, quien fue hasta la casa con el fin de tomar una muestra de sangre para un estudio genético.
“Porque de lo contrario, no hemos recibido más ayuda. Por ejemplo, hace poco tiempo, un médico del Hospital San Vicente de Paúl nos dijo que nosotros por estar en el Sisbén del Gobierno nacional no teníamos muchas opciones. Yo le dije: ¿eso es corrupción?, me respondió: si, siga luchando. Sin embargo, yo he puesto tutelas, las he ganado, pero se hacen los que no supieran nada, no me hacen caso”, agregó Martha.
Así las cosas, Luisa Fernanda, a pesar de no poder caminar, sentarse y tener constantes dolores en todo su cuerpo, lucha cada día con la ilusión de volver a tener la vida que tuvo hace algunos años. Actualmente está escribiendo un libro, estudia idiomas por su cuenta en Internet, medio por el cual sus familiares luchan por pagar, a pesar de tener escasos recursos y vivir en una casa prestada por una prima.