Afinia ha realizado inversiones en infraestructura superiores a 3,6 billones de pesos para mejorar el sistema eléctrico en el Caribe colombiano: subestaciones, circuitos, transformadores de potencia y nuevas redes de distribución, entre muchas otras.

Actualmente, la compañía cuenta con 1,4 millones de usuarios en cien municipios de Bolívar, Córdoba y Sucre, luego de la escisión del mercado que atendía principalmente en el Cesar, con 25 municipios.

Enfocada en la prestación de un servicio seguro y confiable, la compañía ha desarrollado una gestión integral y permanente en todos los frentes, particularmente en inversiones, recaudo y control de pérdidas.

Después de cinco años de prestar el servicio y soportar adversidades, la empresa enfrenta una situación crítica de liquidez asociada a brechas estructurales del mercado que atiende en sus dos principales palancas de valor. Un nivel de pérdidas del 29 %, sostenido en los dos últimos años y muy superior al promedio nacional; un recaudo que ha mejorado, pero que aún se ubica cerca del 85 %; más de 170 mil viviendas en condiciones de subnormalidad eléctrica, con un recaudo de apenas el 5 % de lo facturado; una deuda de las entidades oficiales que supera los 420 mil millones de pesos al 31 de agosto de 2026, incluido el mercado de la zona de escisión, y restricciones sociales y más de 900 eventos históricos de orden público que dificultan la normalización de redes. Esas son las complejidades que la empresa enfrenta a diario y que hacen inviable su sostenibilidad financiera.

Esto ha representado una exigencia significativamente mayor que la que enfrentan otros operadores del país. Las complejas condiciones de seguridad, la presencia de grupos armados ilegales en muchas de las localidades atendidas y una relación históricamente difícil entre las comunidades y los anteriores prestadores del servicio han configurado un entorno especialmente desafiante para la gestión empresarial.

A ello se suma una deuda histórica con el Caribe, asociada a rezagos en infraestructura, normalización y calidad del servicio, que no puede resolverse de manera inmediata ni exclusivamente desde la gestión del operador.

A pesar de los múltiples esfuerzos realizados, la situación de liquidez se agravó por las obligaciones asociadas a la compra de energía en bolsa, superiores a un billón de pesos en lo corrido de 2026, que venimos experimentando desde mayo, cuando comenzó el incremento desmesurado de las temperaturas en la región por efecto del fenómeno de El Niño. Es evidente que la compañía incurrió en un incumplimiento de pago frente a XM, en su condición de administrador del mercado de energía mayorista. Esta circunstancia podría dar lugar, en los próximos días, al inicio del procedimiento de limitación de suministro, que sería fatal para la región.

Sobre este riesgo se ha advertido de forma reiterada ante expertos del sector, gremios, autoridades territoriales y nacionales, el Congreso de la República y medios de comunicación, señalando la situación de la empresa y la alta probabilidad de que llegara este momento. Afinia se ha sostenido gracias a la voluntad de EPM, voluntad que llegó a su fin al no poder otorgar más apoyos de flujo de caja. Es urgente que se tomen decisiones frente a la gestión de fuentes adicionales de liquidez, operaciones de crédito, garantías, venta de flujos futuros de subsidios y mecanismos alternativos de financiación.

Además, es necesario buscar alternativas para salvar financieramente a Afinia, como negociaciones con generadores y demás agentes del mercado orientadas a lograr acuerdos sobre condiciones y plazos de pago. El reto para el sector energético es ambicioso, pero si Afinia no se recupera financieramente, la energía de gran parte de la región Caribe está en riesgo.