Para quienes nos hemos movido en el “extremo centro”, con profunda convicción y coherencia, resulta muy estimulante confirmar la visible convergencia de principios entre el manifiesto del centro político, firmado por treinta destacadas personalidades del país, y los aportes que José Manuel Restrepo hace al debate electoral, en su condición de fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella, desde las propuestas contenidas en su libro “Al borde de la esperanza” (Intermedio Editores, 2025).

El manifiesto, de acuerdo con sus signatarios, “contiene una propuesta de los temas centrales de lo que podría contener un gran acuerdo nacional para evitar que nuestro país caiga en la trampa de la polarización política extrema y el agravamiento de la violencia que de manera creciente hoy afecta al país”.

En primer lugar, José Manuel Restrepo coincide con las personalidades democráticas en la necesidad de preservar la arquitectura institucional surgida de la Constitución de 1991, la misma que el presidente Petro ha intentado dinamitar sistemáticamente desde diferentes ángulos. El manifiesto la presenta como el resultado del acuerdo político más amplio de la historia reciente de Colombia, mientras que Restrepo sostiene que cualquier proyecto de transformación debe partir de la defensa de la democracia, el Estado de derecho, la separación de poderes y las libertades individuales, como preceptos centrales de nuestra Carta Constitucional. En esa perspectiva, unos y otros se alejan de la confusa convocatoria de Iván Cepeda en torno a un pretendido “acuerdo nacional” por fuera de los marcos de la actual Constitución.

En segundo lugar, existe una coincidencia clara en torno a la importancia de recuperar la confianza ciudadana en las instituciones. El manifiesto propone respetar las autoridades electorales, fortalecer la moral pública y combatir la corrupción. Restrepo, entre tanto, identifica la confianza como uno de los pilares del desarrollo y plantea que esta solo puede recuperarse mediante transparencia, respeto por las reglas de juego, retorno a la meritocracia y diálogo entre los distintos sectores de la sociedad.

En materia de seguridad, resulta evidente el énfasis de Restrepo en la seguridad, con estricto apego al Estado de derecho, como punto de partida para la libertad, el emprendimiento y el desarrollo económico sostenible, en total coincidencia con el manifiesto en el sentido de que el Estado debe recuperar presencia efectiva en todo el territorio nacional. De manera complementaria, ambos enfoques coinciden en fortalecer las Fuerzas Armadas, el control de las fronteras y el debilitamiento de las rentas del narcotráfico y las economías ilegales que se han nutrido de la denominada “Paz Total”.

También encuentro una notable convergencia en el frente económico. El manifiesto advierte sobre los riesgos derivados del deterioro fiscal, la necesidad de recuperar el crecimiento y la importancia de proteger la autonomía del Banco de la República. De forma similar, Restrepo defiende la responsabilidad fiscal, el gasto progresivo, la estabilidad macroeconómica, la transición energética, la seguridad jurídica y el fortalecimiento de la inversión privada como condiciones indispensables para generar empleo formal, reducir la pobreza y ampliar las oportunidades sociales.

Igualmente, observo una gran coincidencia alrededor del círculo virtuoso entre estabilidad económica e inclusión social. El manifiesto insiste en que la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la apuesta por la educación con acceso y calidad, así como la solución de la crisis de la salud, deben ocupar un lugar prioritario en la agenda nacional. Por su parte, Restrepo desarrolla extensamente esta idea al proponer una estrategia de transformación social basada en la educación como transmisora de equidad intergeneracional, la recuperación de la salud como sistema de acceso digno y equitativo, el empleo formal como fuente de productividad y elevación de los ingresos reales, la reducción de las disparidades regionales como factor clave de cohesión territorial y el fortalecimiento de las oportunidades para los sectores más vulnerables.

Finalmente, la propuesta de Restrepo de “construir sobre lo construido” también guarda afinidad con el espíritu del manifiesto, en la medida en que unos y otros defienden la corrección de errores y la adopción de reformas institucionales sin recurrir a lógicas refundacionales o a la descalificación recurrente de los avances acumulados por el país, como ha ocurrido en el presente gobierno y como lo ha insinuado reiteradamente Iván Cepeda.

Más allá de diferencias de énfasis, tanto el manifiesto como la agenda de liderazgo colectivo de José Manuel Restrepo convergen en una premisa común: la existencia de principios compartidos que, estoy seguro, serán la base de acuerdos amplios para encarar las urgentes reformas democráticas. Y el papel decisivo que, sin duda, jugará la fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella en el próximo gobierno es prenda de garantía de que ese escenario es viable y posible.

Este es un momento de convergencia de la inteligencia colectiva para corregir el rumbo de Colombia, recuperar los auténticos principios liberales y retomar la senda del desarrollo. Ahora o nunca.