Me pregunta un sobrino que cursa un doctorado en Europa qué pienso de un columnista que recomienda votar por Cepeda. El columnista señala que no es petrista, sino petriste, y que no siente entusiasmo por la candidatura de Cepeda, pero que “es claramente una mejor opción frente a una alternativa terriblemente riesgosa para nuestra democracia, que es ADLE”. Agrega que “Cepeda representa una izquierda que a algunos puede parecerles dura, pero que es claramente democrática y republicana. Y que además dista de ser comunista”. Sobre Abelardo anota: “ADLE representa una derecha extrema, con riesgos enormes para la democracia: sus declaraciones de que combatirá el crimen y respetará la legalidad y el orden constitucional son poco creíbles, por sus relaciones oscuras con criminales como Álex Saab”.
El columnista es un atildado profesor, pero, como otros que recuerdan las relaciones de Abelardo con Álex Saab, se abstiene de mencionar que Saab fue ministro de Industria de Venezuela, nombrado por Nicolás Maduro, a quien Petro visitó varias veces en Miraflores en pose de estafeta y al cual jamás se atrevió a cuestionar. Álex Saab es un criminal cuando fue cliente de Abelardo, pero deja de ser criminal cuando Maduro lo eleva a ministro. No es una posición coherente. Es muy grave que el criminal Saab haya sido cliente de Abelardo, pero no lo es el silencio de Petro ante la protección que le dio Maduro a un criminal colombiano. Iván Cepeda nunca se pronunció públicamente contra Maduro por tener a un delincuente entre sus ministros. Doctor Uprimny, piense mejor sus argumentos. Mi sobrino no es un boludo.
La discusión la lleva el doctor Uprimny al plano moral, sin aclarar que cualquier tacha moral de Abelardo, aun la más grave, corresponde a un apoderado que ejerce la abogacía. Las conductas inmorales de Petro –por ejemplo, el nombramiento de Daniel Quintero como superintendente nacional de Salud– las perpetró como apoderado de toda la nación.
Es absurdo afirmar que un presidente no puede combatir el crimen porque antes tuvo relaciones con criminales. Petro tuvo toda su vida relaciones con criminales –los guerrilleros del M-19, que se tomaron a sangre y fuego el Palacio de Justicia–, pero su plan contra el crimen, llamado la paz total, no fracasó por esas relaciones anteriores, sino porque era absurdo.
Sigamos con los criminales. Una criminal nombrada por Petro en la Casa de Nariño, Sandra Ortiz, llevó 3.000 millones de pesos en efectivo del presupuesto nacional para sobornar al presidente del Senado, Iván Name, quien recibió el dinero en tulas en su apartamento. Petro responde por este acto criminal si se enteró o si no se enteró. Nada parecido pasó en los gobiernos de Duque, Santos o Uribe.
Los ciudadanos, por medio del voto, podemos castigar a los partidos políticos alejándolos de la Casa de Nariño. En este momento esa es la prioridad, porque Petro abusó del poder. Él y su partido deben dejar el Gobierno. Mis candidatos serían Gerardo Molina o Carlos Gaviria Díaz, verdaderos hombres de izquierda, no ignaros guerrilleros que resultaron tan ladrones como los funcionarios de todos los gobiernos anteriores. Necesitamos un arqueo, un inventario de todos los ilícitos del Gobierno Petro, muchos de los cuales no han salido a flote. Iván Cepeda, que considera a Petro un presidente digno y que promete hacerle un homenaje como su primer acto de gobierno, no es idóneo para esa labor de desinfección.
Los electores no podemos conocer realmente a los candidatos ni a los presidentes en ejercicio. Eso sería posible solamente si se someten al VAR 24/7 para que conozcamos todos sus encuentros y todas sus conversaciones, incluyendo la hora del café y exceptuando las visitas conyugales (porque podrían ser para las meras vergüenzas). Todos los políticos engañan. Es posible que a corto o largo plazo el presidente Abelardo decepcione. Pero para los que consideramos inaceptable que nuestros representantes elegidos se roben el dinero público, y nombren a villanos como Daniel Quintero, defenestrar a Petro y a Cepeda solo se consigue eligiendo a Abelardo. Quien nos conduce a votar por él es Gustavo Petro.
Querido Lorenzo, no quiero sonar pesimista. Ha habido grandes gobernantes. Akenatón, el esposo de Nefertiti, fue un sabio y justo faraón; construyó templos y fue promotor de las artes y las ciencias. Hace 2.500 años. Y el siglo pasado, Winston Churchill salvó al mundo del nazismo.