La descentralización es una figura que desde hace décadas las regiones han invocado en aras de tener una mayor autonomía e independencia. Es una iniciativa positiva que el gobierno entrante tenga previsto darles más recursos y poder de decisión a las regiones, empoderando de entrada a dos ciudades fundamentales para el desarrollo del país como lo son Cali y Barranquilla.

La designación de Barranquilla como capital alterna de Colombia, en calidad de sede de gobierno, considero que tiene connotaciones positivas. Sin embargo, creo que es importante analizar experiencias previas en otros países antes de avanzar en esa dirección.

En Países Bajos, por ejemplo, coexisten Ámsterdam como capital constitucional y La Haya como sede de gobierno, parlamento y ministerios. Este modelo funciona bien en ese país como consecuencia de apenas 45 minutos de distancia en carro en condiciones normales de tráfico. Teniendo en cuenta la distancia entre Bogotá y Barranquilla, que es en carro de entre 18 y 21 horas, la situación sería distinta.

Uno de los factores fundamentales para que este modelo funcione bien es la comunicación y cercanía entre ciudades. Eso es algo que no tienen Barranquilla y Bogotá.

El ejemplo latinoamericano más tedioso de la creación de una sede alterna de gobierno es el de Bolivia, en donde Sucre, ciudad que es definida por la Constitución de ese país como su capital, es la sede oficial del Estado y alberga al Tribunal Supremo de Justicia y al Tribunal Constitucional. La Paz, por su parte, en calidad de sede de gobierno, aloja a este y a la Asamblea Legislativa. Hasta ahora, la experiencia que se tiene de este modelo en Bolivia ha sido bastante compleja, pues las autoridades de gobierno, ministros y parlamentarios deben constantemente atravesar el país en avión, quitándoles tiempo y aumentando ostensiblemente los gastos presupuestales de la nación.

Sudáfrica es otro país en el que se ha desarrollado el modelo de sede de gobierno alterna. Los ministros y altos funcionarios públicos están obligados a tener dos casas completamente equipadas, tanto en Pretoria como en Ciudad del Cabo. Esto implica adicionalmente la duplicidad en personal de los esquemas de seguridad y de vehículos oficiales asignados. Los sudafricanos consideran que el modelo es ineficiente, costoso, lento y burocrático. No están felices con él, razón por la cual algunos partidos han querido cambiarlo en el Parlamento. Al igual que Bolivia, la distancia es enorme, de 1300 kilómetros, por lo que los gastos en viáticos, personal y vuelos en avión han aumentado significativamente el gasto del Estado.

El modelo malayo podría calificarse como exitoso, al igual que el de Países Bajos. Kuala Lumpur es capital financiera, comercial y sede del Parlamento, mientras que Putrajaya es la sede de gobierno. Ambas ciudades se encuentran a apenas 30 minutos de distancia en automóvil o en tren. La creación de Putrajaya para estos fines ha sido una experiencia positiva, pues es una ciudad que fue diseñada desde cero para este fin.

Otro caso que vale la pena citar es el de Brasil. Cuando Brasilia empezó a ser la capital y se desplazó a Río de Janeiro, el costo para esta última ciudad fue altísimo. La ciudad colapsó económicamente. Adicionalmente, inició un proceso de degradación urbana y un aumento descontrolado de las favelas, fomentando cinturones de miseria y desigualdad que aún no han podido superarse.

Antes de adelantar el experimento de Barranquilla como sede alterna de gobierno, habría que analizar muy bien estas experiencias internacionales. Creo que un primer paso importante sería sentarse con sus protagonistas actuales para así realizar un intercambio de experiencias.

La posesión presidencial, en principio, el presidente electo quería que fuera en el Cauca, pero por diversas razones esta intención fue frustrada para dar paso a la posesión en Cali. Algo parecido podría ocurrir con Barranquilla como sede alterna de gobierno. Suena como una gran idea, pero habría que revisar qué tan viable sería aplicarla en un país como Colombia, teniendo en cuenta las complejidades que ha traído el modelo de sede alterna de gobierno en otros países.

Si se va a hacer, que se haga bien. Sin daños colaterales.