Abelardo De La Espriella lanzó oficialmente su campaña presidencial en noviembre pasado en el Movistar Arena de Bogotá, pero desde mediados de 2025 venía ventilando la idea de lanzarse. La primera sede de la campaña se abrió en Bucaramanga en septiembre de 2025 en una casa de la carrera 33 con calle 38. La iniciativa fue de Yuly Ariza, amiga personal de Abelardo desde hace muchos años, cuando se conocieron en Bogotá mientras Yuly trabajaba en la oficina del exmagistrado

Rodrigo Escobar Gil. Abelardo le pidió ayuda a su amiga santandereana, y ella le ofreció destinar una casa de la familia como sede de la campaña. Inicialmente, Abelardo le dijo que no: “Nos ponen un bombazo”. Pero la sede está funcionando desde entonces y la coordinadora de la sede es Nathaly Ariza, hermana de Yuly. Las dos hermanas tienen negocios de restaurantes. La primera valla de Abelardo en Santander la pusieron las hermanas, que, además, organizaron caravanas, pitos, banderas, repartieron afiches o microperforados y ayudaron a recoger los 5 millones de firmas que el candidato presentó a las autoridades. La gran caravana de cierre de la campaña se hizo en Bucaramanga con 5.000 vehículos.

¿Por qué caló Abelardo en Bucaramanga? Responde Nathaly Ariza: “Porque hay esperanza. El candidato es diferente, es atípico porque no ha sido alcalde ni senador. Hasta ahora, Colombia ha sido manejada por políticos”. En la primera vuelta, Abelardo obtuvo 198.000 votos en Bucaramanga. Nathaly Ariza me dijo la semana pasada que para la segunda vuelta aspiran a 250.000 votos, la cifra que obtuvo en primera vuelta Rodolfo Hernández en 2022. En realidad, el 21 de junio Abelardo obtuvo 229.000 votos. El 31 de mayo Abelardo logró en Santander 694.000 votos, habiendo ganado en todos los municipios, excepto Barrancabermeja y Puerto Wilches. La aspiración de la campaña era la de llegar a 800.000 en segunda vuelta y, en efecto, superó esa cifra, pues llegó a 821.000 votos en todo el departamento.

Hay otra sede de campaña en Bucaramanga; la abrió este año el exalcalde de la ciudad Jaime Andrés Beltrán, el pastor que tuvo que dejar la alcaldía por doble militancia. En la sede inicial no hay empleados, sino voluntarios. Uno de ellos tiene 25 años y es estudiante de Medicina en la Universidad Industrial de Santander (UIS). Se llama Óscar Albarracín. Lleva meses haciendo videos de los eventos de la campaña en Bucaramanga y proponiendo contenido para TikTok y redes sociales. Él dice que en una clase en la universidad una profesora señaló: “No me diga que apoya a Abelardo porque lo saco del salón”. La profesora le preguntó si no le daba pena apoyar a un candidato que apoya la guerra y que si él fuera su hijo ella no sería capaz de darle la cara. La actitud, según Albarracín, ha sido “él es así”. En la sede, Albarracín también ha trabajado en reuniones con jóvenes, viajaba a pueblos.

Albarracín cuenta que sigue a Abelardo desde hace varios años por medio de redes sociales y que le gustó siempre cómo el hoy presidente hablaba de su familia. Cuando se enteró de que iba a lanzar su candidatura, estaba en un restaurante de Bucaramanga y casualmente en el mismo restaurante estaba Yuly Ariza. Desde entonces empezó a trabajar en la campaña. Albarracín tiene una fundación llamada Fundafé, la cual inició en 2020 cuando una amiga del colegio murió de una enfermedad en el cerebro. Con ayudas de empresarios, la fundación lleva medicamentos y atención médica a personas que sufren de enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes, hipertensión y fallas renales.

“Colombia lo logró, así sea por un voto. Siento mucha alegría”. Eso dice Óscar Albarracín.

Efectivamente, el nuevo presidente es Abelardo De La Espriella. Es el mejor resultado para la democracia porque solo con Abelardo hay un relevo en el Gobierno. Y solo con un nuevo presidente será posible saber exactamente cómo se gastó el presupuesto en el Gobierno Petro. Solamente con el nuevo gerente vamos a poder saber si los únicos desfalcos fueron los ya conocidos, o si hay otros por descubrir y destapar. En inglés, la expresión good riddance significa que uno se alegra de que alguien se haya ido. Si se le pone una interjección al final, significa por fin. Es lo que sentimos hoy. Por fin se irán Petro y sus secuaces. Ya era hora. Nos los quitamos de encima.