Es evidente que, en los Estados Unidos, los secretarios de Estado y de Guerra, así como el vicepresidente, aspiran a ser presidentes en el próximo período. Sin embargo, entre las misiones que les ha asignado Trump figura el restablecimiento de la democracia en Venezuela y en Cuba.
En Venezuela les comenzó a funcionar la estrategia de sacar a Maduro y de convertir al vecino país como en un protectorado norteamericano. María Corina Machado ha regresado a impulsar el restablecimiento de la democracia con elecciones libres el año entrante.
Las fuerzas militares venezolanas, que se habían convertido en una policía política para reprimir a los opositores del régimen, volvieron por sus fueros y, con la participación de los Estados Unidos, bombardearon uno de los campamentos del ELN en territorio venezolano, dando de baja a un elevado número de integrantes del grupo.
No obstante, la democratización de Venezuela está todavía muy lejos. Por lo tanto, la acción de los Estados Unidos deberá ser aún más activa; de otra manera se quedarían en la mitad del camino. ¿Quién o quiénes van a ocuparse de ello? Necesariamente, los alfiles del mandatario norteamericano.
En Cuba, después de frecuentes y displicentes manifestaciones de Trump sobre el país, el Gobierno cubano dispuso una apertura económica, que se debió hacer 20 años atrás y que no parece que haya tenido muchos efectos. Entretanto, el régimen continúa.
Dejar las cosas en ese punto sería consagrar otra derrota política que se sumaría a la de la guerra con Irán, en la que Trump aseguró que en una semana cambiaría el régimen de los ayatolás.
James Vance, Marco Rubio y Pete Hegseth, tanto en el caso de Cuba como en el de Venezuela, tienen la palabra. Como Hegseth ha quedado bastante mal parado por la guerra con Irán, Rubio, a quien entre chiste y chanza Trump candidatizó en alguna ocasión como presidente de Cuba, quedaría como único responsable. Tanto más, dado su ancestro cubano y su procedencia de la Florida.
Aunque cualquier cosa puede suceder en esta cambiante situación, se supone que los Estados Unidos se empeñarán en los próximos meses en esos dos frentes. De otra manera, los demócratas tendrán asegurada la Presidencia al menos por dos períodos más.
Colombia, que tiene una enorme presencia en el Caribe y una dilatada y permeable frontera con Venezuela, no parece que vaya a ser solo un espectador. Los alfiles de Trump han anunciado una próxima visita a Colombia: no será para visitar la Catedral de Sal de Zipaquirá.