Gustavo Petro llegó a la Presidencia de Colombia con una promesa histórica: refundar la ética pública y desterrar las viejas mañas de la política tradicional. Sin embargo, su administración ha estado marcada por un torbellino de crisis institucionales, filtraciones explosivas y una retórica de confrontación que dinamitó el relato de la “superioridad moral” de la izquierda.
Para entender el verdadero impacto de su gestión en la cultura política del país, es necesario revisar los 10 episodios que mayor controversia provocaron en la opinión pública:
- El saqueo de la UNGRD: la compra con sobrecostos de carrotanques para La Guajira destapó una red de malversación que salpicó a altos funcionarios y congresistas, quienes habrían recibido maletas con dinero en efectivo a cambio de favores legislativos.
- El expediente de Nicolás Petro: el proceso judicial contra el hijo mayor del presidente por lavado de activos reveló la entrada de dinero en efectivo de dudosa procedencia a la campaña presidencial de 2022 en la región Caribe.
- Los Petrovideos: la filtración de grabaciones internas de campaña mostró a estrategas diseñando tácticas para “correr la línea ética” y destruir la reputación de los contendientes del centro y la derecha.
- El caso Marelbys Meza y Laura Sarabia: el presunto robo de un maletín de dinero derivó en el uso irregular del polígrafo contra la niñera de Sarabia e interceptaciones ilegales, agravados por audios volcánicos de Armando Benedetti sobre la financiación de la campaña.
- Investigación del CNE: la apertura de un pliego de cargos por la presunta violación de topes electorales por más de 5.300 millones de pesos, que el Ejecutivo tildó como un intento de “golpe de Estado blando”.
- Ataques al sistema de salud: la agresiva retórica para asfixiar el modelo de las EPS incluyó calificar el sistema colombiano como “el peor del mundo” y acusar a firmas extranjeras de financiar a la oposición.
- Paralelismos con el nazismo: su hiperactividad en la red social X para comparar las acciones militares de Israel en Gaza con los crímenes de Adolf Hitler provocó una severa crisis diplomática y la ruptura de relaciones bilaterales.
- Discursos internacionales radicales: ante la ONU, el mandatario relativizó el impacto de bandas criminales y aseguró que los verdaderos capos del narcotráfico “viven en Miami al lado de la mansión de Donald Trump”.
- Polémicas sobre la intimidad: ante los persistentes rumores sobre sus ausencias institucionales, Petro usó un escenario público para lanzar una polémica frase: “A ningún periodista chismoso le debe interesar qué hago yo en la cama”.
- El Pacto de La Picota: las visitas de su hermano, Juan Fernando Petro, a cárceles durante la campaña sembraron dudas insatisfechas sobre ofrecimientos de beneficios jurídicos a capos a cambio de apoyo político.
La enseñanza y la mutación política: la principal enseñanza de este periodo es que el poder en Colombia tiene una inercia estructural que dobla cualquier bandera ideológica. Demostró que la corrupción y el clientelismo no son monopolio de las élites tradicionales. Cuando las necesidades de gobernabilidad apremian, el “cambio” recurre a las mismas herramientas que tanto cuestionó desde la oposición. La moralidad no depende de la orilla política, sino del rigor de los contrapesos institucionales.
“Xcracia”: más que una transformación constructiva, la forma de hacer política mutó hacia redes sociales como X (gobernar desde la tribuna digital), que eliminó los canales oficiales y de prensa, instalando una campaña electoral perpetua basada en el agravio. Asimismo, se institucionalizó la victimización como estrategia de defensa: ante cada denuncia técnica o penal, la respuesta oficial ya no es la rendición de cuentas, sino la denuncia de conspiraciones oligárquicas. En definitiva, el fondo de la política tradicional se mantuvo intacto; lo que realmente cambió fue su estética, ahora volcada a la polarización absoluta.
Cita de la semana: “Toda vida suficientemente bien conocida resulta ridícula”. Elías Canetti, La conciencia de las palabras (1974).