La respuesta corta es un NO; sin embargo, la explicación es mucho más larga y compleja, en la que toca analizar las dinámicas del Legislativo y sus reglas no escritas. Abelardo De La Espriella se enfrenta a un nuevo Congreso, con la presidencia en el Senado de Honorio Henríquez y en la Cámara de Nicolás Barguil. No obstante, esta situación se encuentra en medio de una polémica sin precedentes, debido a una supuesta alianza entre miembros del petrismo y del Centro Democrático que eligieron al presidente del Senado. Así, esta columna busca informar a los colombianos de lo que realmente ocurrió y dar una predicción sobre la futura relación entre Abelardo y el Centro Democrático.

Tras el discurso de Petro, comenzaron las votaciones para elegir al presidente de ambas corporaciones; sin embargo, la polémica se presentó en el Senado cuando, en un giro de eventos completamente inesperado, Honorio Henríquez logró derrotar al candidato avalado por el presidente electo, ganándole 56 contra 42 votos, al igual que la supuesta celebración de miembros del Pacto Histórico y del Centro Democrático.

El triunfo de Henríquez sobre Alfredo Deluque, del Partido de la U, muestra un claro mensaje de poder político desde la derecha uribista al Gobierno de Abelardo, que nació de una confrontación que se vino presentando tras un distanciamiento por parte del ejecutivo al uribismo tras su victoria en las urnas. De la misma manera, se puede observar una capacidad superior de negociación por parte del Centro Democrático, ya que esta victoria incluyó a otros partidos diferentes a los del Pacto, incluyendo en la ecuación a los liberales y otros sectores. No obstante, quiero reiterar que esta acción no debe ser vista como una declaración de guerra, sino como una oportunidad para restablecer relaciones con la segunda mayor bancada del Congreso.

Entonces, ¿la elección de Henríquez supone el nacimiento del petro-uribismo? La respuesta, una vez más, es NO. Por lo tanto, es crucial que los ciudadanos tengamos claros dos aspectos bastante importantes sobre el Congreso: primero, el derecho consuetudinario que rige el Legislativo y, en segundo lugar, las dinámicas políticas que son propias del Congreso. El derecho consuetudinario o, en términos más simples, las reglas no escritas en la rama legislativa dictan que las presidencias de las corporaciones deben ser ocupadas por la fuerza política más amplia.

Por otra parte, es relevante mencionar que este organismo saca proyectos de ley e incluso declara presidencias y vicepresidencias en comisiones, mediante el uso de herramientas de negociación y formación de acuerdos. En muchas ocasiones, partidos de derecha e izquierda han presentado proyectos de ley juntos. En este caso, la elección del presidente del Senado se trató más de un juego de negociación que de una guerra ideológica. Por lo tanto, dentro de las corporaciones, el mejor político no es el que más grita, sino el que mejor relación tenga con sus compañeros y pueda desarrollar la mayor cantidad de acuerdos y apoyos para aprobar un proyecto de ley.

Por otra parte, cabe aclarar que muchos de los senadores del Centro Democrático que estuvieron presentes ese día recalcaron que no existe una alianza con el petrismo. Recordaron a la ciudadanía la labor de oposición que hizo el Centro Democrático durante el mandato de Petro, al igual que su compromiso con servir al Gobierno del Tigre. Estas declaraciones, al igual que el propio mensaje institucional que envía Abelardo, abren la posibilidad de por fin crear un bloque unido de la derecha colombiana, dejando atrás el sinsabor de las últimas confrontaciones que ambos vehículos electorales tuvieron.

Por último, es imperativo considerar el poder y la fuerza que tienen las redes sociales en la política de 2026. La desinformación y la simplificación de situaciones complejas como esta pueden llevar a la confrontación de ciudadanos que alguna vez fueron hermanos en armas cuando marcharon contra Petro y que hoy atacan al Centro Democrático, olvidando así su labor en la oposición.

En ese sentido y con el fin de sacar adelante el proyecto de la Patria Milagro, el Tigre Abelardo debe reunirse con el líder natural del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, agradecerle al partido por su apoyo en la segunda vuelta y formar una alianza pública con estos, reconociéndolos como aliados y amigos fundamentales en este proyecto. Bajo esa fórmula de respeto mutuo entre ambos bandos, se permitirá tener un Congreso de Gobierno que pueda darles prioridad a las reformas que recuperen nuestro país.

Sin embargo, y cambiando el tono de este análisis a uno mucho más personal, quiero dirigirles un mensaje a mis compatriotas. A ese colombiano que, igual que yo, marchó kilómetros en contra de Petro ondeando su bandera y gritando con fervor: ¡FUERA PETRO! O ese patriota que, durante el momento más oscuro de la política, rezaba el rosario y prendía velas por la vida de Miguel Uribe Turbay. Hoy les pido que cesen con el ataque y la desinformación, y una vez más nos unamos con respeto y armonía en una derecha unida que busque mejorar nuestro país.