Hace varios meses tuve un encuentro con un exnarcotraficante en un hotel de Bogotá. Esta fuente conoce perfectamente cómo se mueve el mundo de las mafias en el país. Me aseguró que un gran narco de La Guajira le había pagado a Juan Fernando Petro, el hermano del presidente, 2 millones de dólares durante la campaña a la presidencia a cambio de que, una vez en el poder, no firmara su extradición. Se refería a José Ramiro Cárdenas Iguarán, alias Titi Iguarán, conocido también como el capo wayú.
El Titi Iguarán es señalado por las autoridades colombianas y estadounidenses como el jefe del llamado Clan Iguarán, una organización narcotraficante que enviaba cocaína desde el Catatumbo hasta la Alta Guajira y de allí a Centroamérica, el Caribe, Estados Unidos y Europa. Su dominio se debía también a sus alianzas criminales con el ELN, el Clan del Golfo y Los Pachenca.
Este narco fue capturado el 29 de julio de 2021 en Valledupar. Mientras estuvo preso en La Picota, en el pabellón de extraditables, se hizo famoso cuando se conoció que organizaba fiestas con langosta, whisky y grupos vallenatos. Del Titi Iguarán se dice que financió varias campañas políticas a alcaldías en La Guajira y Magdalena con una fortuna que se esconde bajo la fachada de supermercados, hoteles y negocios de préstamo.
La fuente me aseguró que el capo wayú dio la orden a toda su gente de votar por Petro confiado en que, una vez presidente, no firmaría su extradición.
Este narcotraficante fue extraditado el 13 de marzo de 2025. Es el capo que más tiempo ha estado preso esperando su extradición. Según se dijo, la demora obedeció a “trámites ante la justicia indígena”. Cuando esto sucedió, Gustavo Petro hizo alarde de esta extradición en sus redes sociales. “Aquí siete colombianos son extraditados a EEUU por narcotráfico, entre ellos, José Ramiro Cárdenas Iguarán. Alias ‘Tití’, como se le conoce, es el coordinador de envíos de cocaína de la alta Guajira hacia Haití y EEUU. Lo alijos son del ELN del Catatumbo y del clan del golfo…”, publicó el presidente.
En la reunión con mi fuente escuché directamente una conversación en la que un familiar del Titi hablaba con otro y se quejaban de que Petro les había incumplido. Ahora, decían, muy seguramente, el Titi hablaría ante una corte de Estados Unidos.
En ese momento traté de comprobar lo que me decía mi fuente, de hablar con el abogado de Iguarán en Estados Unidos o buscar otras fuentes, pero no fue posible. Ante la imposibilidad de publicar la conversación privada que escuché, me abstuve de publicar esto que cuento ahora.
Semanas después de esa conversación, Vicky Dávila, candidata en ese momento, publicó un video en el que Pipe Tuluá, antes de ser extraditado, afirma que le entregaron dinero a Juan Fernando Petro para la campaña Petro. “Tenemos pruebas donde le pasamos mucho dinero para su campaña. Tenemos videos, audios, consignaciones donde se le pasó plata para muchas cosas de la vida”, afirma en la grabación el líder de la temida banda La Inmaculada. Aseguró que entregaría las pruebas a Estados Unidos.
“¿Te fijas que es cierto lo que te conté?”, me escribió mi fuente.
Ahora, el avezado periodista Ricardo Calderón publica un informe en Noticias Caracol en el que revela unos audios entre el excomisionado para la paz Danilo Rueda y alias Jerónimo, considerado el jefe político de las Autodefensas Gaitanistas, que tuvieron lugar en los primeros meses del Gobierno de Gustavo Petro.
Según estas revelaciones, el Gobierno se habría comprometido a suspender los bombardeos en las áreas de dominio del Clan del Golfo, reducir las operaciones de inteligencia, levantar las órdenes de captura contra las cabezas del grupo armado y evitar extradiciones mientras avanzaban los acercamientos. En los audios se escucha a Danilo Rueda, entonces comisionado para la paz, prometer estos beneficios y decir que jueguen “a los congelados”. También hablan de cambios en la fuerza pública para garantizar este plan.
La generosidad de Gustavo Petro con los grupos armados ilegales sobrepasó cualquier posibilidad previsible. Ganaron dominio territorial, se convirtieron en los amos y señores de lugares como el Cauca, Catatumbo o Arauca. Extorsionaron, secuestraron y hasta mataron a un candidato presidencial. Y la respuesta del Gobierno siempre fue tenderles aún más la mano, firmar decretos para crear zonas de concentración donde pudieran llevar a cabo su “futuro desarme” y, sobre todo, suspender las órdenes de captura de sus líderes. Petro frenó la extradición de varios capos bajo el argumento de que estaban en una mesa de diálogos.
¿Por qué tanta generosidad del Gobierno con estos criminales? ¿Lo que hemos visto estos cuatro años es el pago de una campaña financiada por grupos armados ilegales?
Imposible olvidar lo que Juan Fernando Petro le dijo a la Nena Arrázola: “El Urabá y el Magdalena Medio, dirigidos desde las cárceles, lograron una votación que (Álvaro) Uribe lo entendió. Él lo dijo... ‘Me parece raro, curioso y extraño que en lugares donde Petro no podía ni llegar ahora gana masivamente’. Nosotros vimos que entre el Norte de Santander, entre el Urabá antioqueño, entre el Magdalena Medio, Gustavo obtuvo un millón y pico de votos que no tenía antes… con ese millón y pico de votos fue que ganó”.
En el libro El desastre de los decentes, de la periodista Paula Bolívar, ella pregunta insistentemente a Olmedo López quién lo puso en la UNGRD. “Olmedo López se queda en silencio… y escribe: ‘Financiación, campaña presidencial, Cámara y Senado’. Encierra las cinco palabras y dice: ‘Eso es otro mundo…’”. Olmedo deja claro que si habla pone en riesgo su vida y la de varias personas. Se deduce que detrás de la financiación de la campaña hay personas muy peligrosas.
Es mi deber contar ahora lo que me contó este exnarco en Bogotá. Los fiscales en Estados Unidos ya tuvieron su primera entrevista con el Titi.