En todo el país se está respirando un aire de tranquilidad y entusiasmo con la elección del nuevo presidente de la República; la alegría se percibe en todos las personas, no importa la labor que desarrollen, bien pueden ser vigilantes, vendedores de almacén, empleados de restaurante, conductores de taxi, tecnólogos y profesionales, pues sienten que, con el cambio de dirección en la conducción del Estado, vamos a recuperar el tiempo perdido durante estos últimos cuatro años, cuando la ideología autoritaria del socialismo, disfrazado de ‘progresismo’, se impuso sobre el bien común.

La campaña adelantada por parte de la izquierda para la segunda vuelta fue sucia y sórdida, empleando todos los medios de lucha de lso que habla Mao Zedong, buscando desprestigiar al candidato Abelardo De La Espriella y a su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, quienes hoy han sido elegidos por los colombianos para dirigir el país en el período 2026-2030, así el jefe de Gobierno no reconozca aún este triunfo y, usurpando funciones, desea invalidar los resultados para que su heredero político logre dar continuidad a sus políticas malintencionadas que buscan entronizar el comunismo en nuestro país.

El discurso del nuevo presidente de la República le ha dado al país una claridad meridiana sobre lo que será su gobierno, comenzando por la premisa de que gobernará para todos los colombianos, sin hacer diferencias por sus orientaciones políticas, así como dejó claro que buscará la unión de todos los ciudadanos, que no habrá retaliaciones, que se respetará a la oposición y que la Constitución vigente será totalmente acatada. Estableció que se pondrá fin a la impunidad, dejando para la historia una frase que refuerza su propósito: “La paz verdadera no nace de la impunidad, nace de la justicia”

Enfatizó que no se tolerará la violencia, lo cual se relaciona con las amenazas de caos y anarquía que pronunciaron desde el jefe de Gobierno y sus principales seguidores, en caso de que el heredero no fuera elegido presidente; aunque se reportó por parte de las autoridades que estas elecciones transcurrieron en tranquilidad, desadaptados sociales en Bogotá y Cali adelantaron actos de vandalismo contra la infraestructura pública. El presidente electo enfatizó que la seguridad es transversal a todas las actividades de nuestra sociedad y recordó que “no hay libertad sin seguridad”

Sin duda los colombianos estamos seguros de haber acertado al elegir a un líder positivo, a una persona que busca servir a la patria y no servirse de la patria para su propio beneficio, como ha ocurrido con el Gobierno que esta a punto de finalizar. El gobierno entrante se distingue por la selección de los mejores profesionales para el desempeño de los cargos que requiere la nueva administración, como el éxito en la selección del profesor Restrepo para el cargo de Vicepresidente; profesionales conocedores del tema de su nueva responsabilidad, personas que pueden ser considerados como modelos a seguir, no como los ‘guanumeños’ que corren la línea de la ética para lograr el poder, sin hablar de los otros que acompañaron al gobernante saliente; que vergüenza.

No se puede dejar de mencionar la campaña de constreñimiento que adelantaron los integrantes de la izquierda para incrementar tres millones de votos para el heredero, con relación a la primera vuelta, pues analizando el mapa con las votaciones, se observa claramente que en los departamentos donde ejercen dominio territorial los narcoterroristas de todas las pelambres, ganó el heredero; esto es, el voto fusil, el voto billete, el voto mercadito y las mentiras por las redes sociales y las que aparecieron en youtube, además de las mentiras cínicas y descaradas del mismo heredero, se sumaron para tratar de engañar al pueblo colombiano.

Es difícil entender que en departamentos azotados por la violencia, el terrorismo y la intimidación de los narcoterroristas, los ciudadanos hayan votado libremente a favor del heredero. El CNE ha debido declarar inválidas las elecciones en estos departamentos como es el caso del Valle del Cauca, Cauca, Nariño y otros que a todas luces debido al constreñimiento fueron obligados a votar por el candidato de izquierda, así como es impactante la posible corrupción que logró que se incrementara casi exponencialmente la votación por la izquierda en los departamentos costeros.

Sin duda quienes se merecen una felicitación muy especial son las Fuerzas Militares y la Policía Nacional que estuvieron presentes en estos comicios electorales, ejerciendo la autoridad que les otorga la Constitución y sirviendo de disuasión frente al intento de delito; pero no se puede dejar de mencionar al registrador Hernán Penagos y a su institución, por cuanto gracias a su labor se pudieron llevar a cabo las dos vueltas para esta elección, así el jefe de gobierno, erigido como jefe de campaña del heredero, haya sembrado la duda sobre la transparencia del mismo sistema que lo eligió a él hace cuatro años.

El presidente electo y su equipo merecen todo el apoyo de los colombianos para sacar adelante a Colombia. No va a ser fácil la tarea que viene a futuro, pues rescatar el país del abismo al que lo empujó el gobierno ‘progresista’ no va a ser sencillo. Como dice el adagio popular: ‘Nos tenemos que dar la pela’. Seguramente, con el liderazgo del presidente electo, vamos a tener mejoras en seguridad, salud, empleo, educación, justicia, economía y otros campos que fueron afectados por la ideología socialista. Comienza una nueva etapa en la vida del país y todos debemos ser parte del motor que se requiere para lograr prosperidad, desarrollo y mejor calidad de vida. Viva la democracia.