Bruce Mac Master se va después de 13 años al frente de la Andi, pero su renuncia no apareció de la nada. Antes de que anunciara su salida, ya había movimientos dentro del gremio. Miembros de la Junta habían empezado acercamientos con el Gobierno sin Mac Master, mientras su relación con el presidente Abelardo De La Espriella estaba rota. Al mismo tiempo, varias compañías tomaban distancia y el malestar crecía puertas adentro.
Incauca, Providencia y Sucroal notificaron su retiro. Coca-Cola Femsa salió de la Cámara de Bebidas, aunque continuó afiliada, y estudiaba su posible salida definitiva. En medio de ese escenario había una preocupación concreta entre los empresarios. La representación de sus intereses ante el Gobierno no podía quedar condicionada por el enfrentamiento alrededor de una sola persona.
Por los pasillos y en las altas esferas ya circulaba una versión que aumentaba la tensión. Según reveló Vicky Dávila, Mac Master habría dicho en varios escenarios que estaba dispuesto a enfrentar al nuevo presidente. La versión tomó fuerza mientras crecía el descontento entre industriales y la interlocución con el Gobierno estaba prácticamente cerrada.
El presidente De La Espriella había cerrado la interlocución con Mac Master y, de acuerdo con la información conocida, la instrucción era que sus ministros tampoco se reunieran con él. La decisión estaba dirigida contra Mac Master, no contra los empresarios. Los acercamientos con algunos integrantes de la Junta mostraban que los canales podían mantenerse abiertos sin pasar por quien presidía la organización. Su salida cambia el escenario y permite que esa relación institucional deje de estar atravesada por sus diferencias personales y políticas.
Colombia necesita que Gobierno y empresarios hablen. Hay inversión por atraer, proyectos por sacar adelante, compañías por crear y empleos por generar. El crecimiento económico necesita confianza, reglas claras y canales efectivos entre quienes producen y quienes toman las decisiones del Estado.
Por otra parte, hay algo que no podemos confundir. El problema nunca fue la Andi; tampoco sus empresarios. Los cuestionamientos estaban alrededor de quién la dirigía y de la manera como ejerció durante tantos años una representación que no era personal.
Yo defendí la independencia del gremio en varias columnas cuando el gobierno Petro se fue lanza en ristre contra la institución. Lo hice porque sigo creyendo que nuestro país necesita organizaciones empresariales fuertes y capaces de defender la empresa privada. Pero esa defensa nunca significó respaldar incondicionalmente a Bruce Mac Master.
La independencia también se pierde cuando la politiquería entra por la puerta de atrás y los intereses de unos pocos terminan pesando más que los de los afiliados. Mac Master llegó a la Andi después de haber sido alto funcionario de Juan Manuel Santos. Fue viceministro de Hacienda y director de Prosperidad Social antes de asumir la presidencia en 2013.
Por eso aquí hay una discusión política que no puedo esconder. En mi lectura, con la salida de Mac Master también termina una etapa marcada por la cercanía de quien dirigía la organización con Santos y su círculo. Defender la autonomía de la Andi no puede significar defender esos intereses. Tiene que significar mantenerla lejos de cualquier proyecto político que pretenda apropiarse de su representación.
Quedan las denuncias que hice públicas en mi columna anterior. Fuentes de alto nivel me hablaron de presuntos vetos a personas que intentaron postularse para dirigir el gremio. Según esas mismas fuentes, el malestar había llegado incluso a reconocidas familias empresariales y muchos preferían guardar silencio.
La salida de Mac Master no cierra ese capítulo. Ahora habrá que mirar con lupa cómo se dará la sucesión. ¿Quiénes van a aspirar? ¿Tendrán esta vez una oportunidad real quienes antes quisieron hacerlo? ¿Habrá varios candidatos y una competencia abierta? Después de 13 años bajo la misma presidencia, la forma en que se elija al nuevo líder también dirá mucho sobre el cambio que realmente está dispuesto a hacer el gremio.
Esta puede ser la oportunidad para abrir las puertas a nuevos nombres y devolverle a la Junta el protagonismo que le corresponde. También para que los empresarios tengan una representación que responda a sus necesidades y no a las diferencias políticas o personales de quien ocupe la presidencia.
Mac Master ya se fue. Ahora empieza una discusión mucho más importante. Qué Andi quieren sus empresarios y quién puede representarlos sin convertir el cargo en una plataforma política o personal.
Después de 13 años bajo el mismo liderazgo, hay una oportunidad para hacer un cambio de fondo. Que la organización vuelva a estar en manos de sus empresarios, lejos de la politiquería, de los círculos de poder y, en mi opinión, de los intereses de Santos y su grupito. Ahí está el verdadero reto de lo que viene.