La política económica de este gobierno fue errada. Con el paso de los meses se fue perdiendo el rumbo. En el último año (marzo de 2006 comparado con marzo de 2025) la economía creció 2,2 %. Entre 2023 y 2026, el PIB, que corresponde al período de Petro, la actividad económica aumentó en promedio año 1,8 %. Este ritmo es bajo, si se compara con el período anterior a la pandemia, entre 2000 y 2019, cuando el crecimiento promedio fue de 3,9 %.

Para tener otro punto de referencia, en 2025 el crecimiento de los países de América Latina y el Caribe fue de 2,4 %. El Gobierno deja una situación fiscal complicada. Entre otras razones, porque la disciplina de los dos primeros años se perdió. Los enemigos del Gobierno dijeron que durante Petro la economía caería en situaciones similares a las de Venezuela o Cuba. Nada de esto sucedió. No se nacionalizó ninguna empresa privada y, a pesar de las discusiones permanentes de Petro con los empresarios y los gremios, la actividad económica fue resiliente. No se presentó la catástrofe que se había anunciado.

El Gobierno se equivocó en el manejo de dos sectores estratégicos: el energético y el de la salud. No entendió que la transición energética tiene que ser progresiva. Se le ha hecho un enorme daño a Ecopetrol, sobre todo después del anuncio de suspender la exploración. Se ha olvidado que el 60 % de las exportaciones depende de la minería y los hidrocarburos. Sin duda, esta composición de las exportaciones se tiene que ir modificando, pero de manera progresiva. Es necesario irles dando mayor espacio a la manufactura y a la agroindustria, que han ido perdiendo importancia. La participación del sector manufacturero en el PIB disminuyó del 17,8 % entre 1975 y 1986 al 11,3 % entre 2016 y 2022. Para corregir esta tendencia se aprobó el Conpes 4129 de 2023, de reindustrialización.

A pesar de sus bondades intrínsecas, el Gobierno no le ha prestado atención. Para avanzar hacia la economía limpia, la dependencia del petróleo se debe ir reduciendo lentamente. Las fuentes de energía diferentes al carbón y al petróleo se han rezagado, y el sector se encuentra en una situación crítica. El gran aporte del Gobierno Petro ha sido el nuevo lenguaje asociado al cambio climático y a su comprensión del desarrollo económico desde la perspectiva de una economía verde e incluyente. Al centrar la atención en la geografía, modificó de manera sustantiva la óptica de análisis convencional.

Por primera vez, la política económica y el desarrollo se han concebido teniendo a la geografía como eje central. De acuerdo con el diagnóstico del plan de desarrollo Colombia Potencia Mundial de la Vida, el principal problema del país es el ordenamiento del territorio. En esta materia existe un caos que todavía no se ha corregido. El Plan es una alternativa de desarrollo de mediano plazo. No obstante sus bondades intrínsecas, sorprende que el presidente no le haya prestado la más mínima atención.

Desde una mirada intersectorial, en el Plan se proponen instrumentos de acción que permiten avanzar hacia cambios estructurales. Se destacan tres. Primero, el catastro multipropósito que viene avanzando de manera adecuada con una cobertura del 44,5 % del área. El punto de partida al comenzar el gobierno era 9,4 %. Segundo, el registro universal de ingresos (RUI), que busca tener una escala continua del ingreso anual de todos los hogares, con el fin de poder diferenciar a quienes deben ser beneficiarios de subsidios de los contribuyentes al impuesto de renta.

Cuando el RUI esté funcionando, se podrán eliminar los estratos, el Sisbén y otros formularios, como el de Familias en Acción. El RUI favorece la equidad y mejora la eficiencia del gasto porque evita que reciban subsidios quienes no los necesitan. Y, tercero, el presupuesto por programa, que ordena el presupuesto alrededor de proyectos estratégicos de impacto regional.

Es un mecanismo adecuado para que haya concurrencia de recursos y no se dispersen en multitud de pequeños proyectos. La paz total ha fracasado, pero continuará siendo un objetivo prioritario. Aunque se ha ido avanzando hacia negociaciones parciales, los grupos armados siguen creciendo y su control del territorio ha aumentado.