Uno de los ensayos principales publicados por la revista Foreign Policy en su última edición sugiere que la guerra contra el terrorismo por parte de los Estados Unidos ha terminado, debiendo priorizarse otros asuntos en materia de política exterior.

La publicación titulada ¿Qué fue la guerra del terror? sugiere que la campaña militar global contra el terrorismo iniciada por parte de los Estados Unidos como consecuencia de los ataques del 11 de septiembre de 2001 terminó formalmente con la retirada de las tropas de los Estados Unidos de Afganistán el 30 de agosto de 2021. Asimismo, sugiere que existen algunas estrategias que se han continuado basadas en esta campaña que deberían terminar y no tener más el apoyo de los Estados Unidos, pues hay objetivos que de manera específica no representan una amenaza.

De manera específica, el ensayo hace referencia a Colombia, afirmando que es una tendencia problemática convertir a los enemigos terroristas de otros países en enemigos de Washington. Textualmente señala a Colombia así: “Bush aumentó drásticamente la ayuda estadounidense a Colombia después del 11-S para combatir las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que los líderes colombianos presentaron como parte de la guerra contra el terrorismo. Este fue un uso cuestionable de los recursos para combatir a un grupo que no representaba una amenaza para el territorio estadounidense y alimentó la brutal guerra de contrainsurgencia del gobierno colombiano. En la actualidad, Estados Unidos no debería involucrarse en nuevas guerras ni comprometer sus principios para combatir a enemigos de otros países”. Finalmente, también expone que Hamás o Hezbolá no representan una amenaza significativa para los Estados Unidos.

La lucha de manera conjunta y decidida contra el narcotráfico, como parte de la política emanada del Departamento de Estado de los Estados Unidos, ha tenido un impacto real y positivo en nuestro país. El respaldo del gobierno de los Estados Unidos ha sido fundamental para la erradicación y sustitución de cultivos ilícitos, pues la colaboración ha ido mucho más allá, llegando a impactar positivamente a comunidades que históricamente han estado diezmadas por la violencia que ha desencadenado el tráfico de estupefacientes en nuestro país.

Ahora bien, el apoyo tecnológico y militar también ha sido fundamental para realizar operativos que han generado en materia de inteligencia un gran impacto en la lucha contra los grupos armados ilegales.

Varias organizaciones delincuenciales, como las que tenemos en Colombia, son de manera directa una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos, en la medida en que fomentan la inmigración ilegal. Las estructuras transnacionales asociadas con el narcotráfico y la delincuencia común han desarrollado, desafortunadamente, otras de microtráfico a lo largo y ancho de los Estados Unidos, razón por la cual grupos como las disidencias Farc o el ELN sí son un problema de seguridad nacional para los Estados Unidos, contrario a lo que quiere exponer la publicación.

Estrategias como el Escudo de las Américas, desarrolladas por la actual administración de los Estados Unidos, contribuyen a la lucha contra el narcotráfico, derrotando así estructuras armadas ilegales que tanto daño hacen a la región.

Enhorabuena por la visita de Marco Rubio, en su gira que empieza mañana justamente en Barranquilla. Nuestra alianza con la Unión Americana siempre será un eje central en materia de relaciones internacionales, comercio y seguridad nacional.

Desafortunada la publicación de la revista Foreign Policy. Es fundamental que en Estados Unidos se haga una lectura integral de lo que implica el narcotráfico más allá de un problema de salud pública grave para los Estados Unidos, y se vean con detenimiento las implicaciones que este tiene en materia de seguridad nacional.