Nunca en la historia de Colombia se le había presentado a un mandatario el enorme desafío de que, a las pocas horas de asumir el poder, tenga que afrontar un desastre tan angustioso y difícil como el que le ha correspondido ahora al presidente De La Espriella y que necesariamente tendrá efectos sobre las metas que se había fijado, llenando de esperanzas a millones de colombianos.
Todo indica que la política exterior anunciada por el nuevo Gobierno no tendrá alteraciones. Con decisiones, algunas de las cuales pudieran ser polémicas y controvertidas, se han dado pasos para modificar la conflictiva relación no solamente con Israel y los Estados Unidos, sino con países con los que Petro había entablado camorra.
La grave situación que estamos viviendo, no obstante que ha afectado a muchas regiones del país, ha sido muy diferente a la sufrida recientemente en Venezuela. Además, se ha apreciado la diferencia entre la rápida y decidida reacción de De La Espriella, de las Fuerzas Militares, de la Policía Nacional y de las agencias gubernamentales de nuestro país, con la de Delcy Rodríguez, de los politizados militares y entidades responsables venezolanas con ocasión de los terremotos.
Entretanto y a pesar del terremoto en Colombia, el mundo sigue su marcha. Los Estados Unidos buscan afanosamente una ‘Delcy’ para Cuba. Sin embargo, los tres candidatos que hasta ahora se mencionan para hacer sus veces no satisfacen plenamente, no solo a la dirigencia estadounidense, sino al exilio cubano, que tiene un importante rol en el proceso. Ya la gente en Cuba parece estar esperando, incluso alguna modalidad de intervención, en medio del hambre, la carestía, los apagones y la crisis de la salud.
Por su parte, Netanyahu ha rechazado el plan de paz con Irán de Trump, en momentos en que se devela la información de que, durante una reciente visita del mandatario norteamericano a Turquía, hubo un plan iraní para asesinarlo. Es decir, la paz en esa región está todavía muy lejana.
No se diga de la prolongada guerra entre Rusia y Ucrania, con la participación de mercenarios colombianos, muchos de ellos en condiciones angustiosas y aberrantes. Igualmente, con las dificultades del gobierno norteamericano por la escasez de armas, municiones y equipos, debido a los suministros a Ucrania y la guerra con Irán. ¡Quién lo iba a pensar!
Entre tanto, en América Latina, se activa el llamado Escudo de las Américas y en nuestro país se abre una polémica sobre declaraciones del Secretario de Guerra de los Estados Unidos en Panamá, afirmando que el Gobierno de Colombia había autorizado la realización de operaciones conjuntas con fuerzas estadounidenses en territorio colombiano, para combatir el terrorismo. Sería interesante saber, con precisión, desde cuándo y en qué magnitud se han venido realizando en forma abierta o encubierta ese tipo de operaciones en Colombia… sin problemas.