El único camino para salvar nuestra patria es ponerle la raya al Tigre, Abelardo de la Espriella, el próximo 31 de mayo, sin distraernos en contestar ataques de los activistas de toda índole, especialmente de quienes cuentan con un pasquín y se creen los adalides de la honestidad, pero que, contrario a esa pseudorrealidad, vienen mamando de la teta del Estado, gobierno tras gobierno.

Como constitucionalista, quiero decirles a todos los ciudadanos que no se dejen engañar por informaciones falsas con las cuales pretendieron tumbar al Tigre del árbol, sin darse cuenta de que, entre más lo atacaban, más lo enfurecían, más rugía y más mordía. Abelardo de la Espriella está limpio, puro, diáfano y sin manchas, porque no tiene investigación, imputación o acusación alguna en nuestro país, como tampoco en el exterior.

Lo que han querido convertir en un pecado ahora lo está poniendo en lo alto, pues defender con alma y cuerpo a sus clientes en el ámbito penal es la prueba de lealtad y decoro con la que enfáticamente le viene sosteniendo al pueblo colombiano que será un presidente que los defenderá a todos por igual, con su sabiduría de empresario y con el mejor equipo para rescatar la institucionalidad, la autoridad, la seguridad, el régimen de salud, las pensiones, los derechos de los niños, niñas y adolescentes, la educación en valores, el campo y sus campesinos aguerridos, que esperan una verdadera revolución y protección, las mujeres, las madres cabeza de familia, la tercera edad, las personas con discapacidad y todo aquel que se encuentre en estado de vulnerabilidad.

Se acabaron los cargos por encargo y los padrinazgos políticos de los Besaile, de los Ramírez, de los Ñoños, de los Gaviria y de todo político que quería meter la mano en el presupuesto nacional. Asimismo, los grupos empresariales no podrán dirigir leyes ni políticas públicas con las cuales engrosaban sus patrimonios.

Ahora, en este gobierno de Abelardo de la Espriella, serán bienvenidos los sabios de la administración pública con enfoque privado, de resultados, los perfiles como el de José Manuel Restrepo, fórmula vicepresidencial, lujo y orgullo por sus vastos conocimientos en economía. También serán bienvenidas las personas que depongan sus intereses personales ante los generales y que tengan un sentido de la vida dirigido al servicio.

No se imaginan el monstruo que es Abelardo de la Espriella para el trabajo, para el estudio, para lograr todo lo que promete y para exigir resultados. El país necesita un ritmo de acciones que solamente él puede imprimir. No se equivoquen, porque trabajar a su lado requiere olvidarse de absolutamente todo en el plano personal.

Hasta las familias de su equipo serán sacrificadas en el tiempo de dedicación, porque nuestra patria requiere de los gladiadores que van a acompañar al Ciro de Colombia, al Cincinato o al emperador Marco Aurelio. El estoicismo del nuevo presidente se desborda a la hora de exigir resultados prontos y eficaces. De modo que tengan por contado que el país va a cambiar en todas las materias, especialmente en seguridad. Como lo dice él mismo: por la ley o por la fuerza.

Ténganse duro los grupos al margen de la ley, la delincuencia común, el avivato, el violador y todo el que quebrante la ley, porque con Abelardo de la Espriella, tarde o temprano, llegarán a la cárcel. Pero todo esto será posible si masivamente vamos a las urnas este domingo 31 de mayo a ponerle la raya al Tigre. Marcando con una X en la cara del Tigre Abelardo de la Espriella y de Juan Manuel Restrepo, ahí no habrá pierde. El país renacerá y sus instituciones cobrarán vida.

¡Ciudadanos! A la carga: salgamos todos, mujeres, hombres, jóvenes de más de 18 años, la tercera edad, los costeños, los paisas, los opitas, los cundiboyacenses, los vallunos, los llaneros, los santandereanos, los de Millonarios y los de Santa Fe, y los de todos los equipos y colores, absolutamente todos, a votar y a rayarle la cara al Tigre para ganar en primera vuelta sin ambages. Así salvaremos nuestra patria.