Desde la posesión del presidente Abelardo De La Espriella, el pasado 7 de agosto, en Colombia se respira un aire de esperanza y optimismo. Se evidencia un cambio en todos los frentes: hay decisión, acción, ejecución, energía y compromiso, especialmente en la dirección estratégica y el liderazgo de la Fuerza Pública. La ambigüedad que representaba la paz total quedó en el pasado y se observan resultados contundentes contra las organizaciones criminales. Confiamos en que el Gobierno mantenga firme el rumbo y contribuya a fortalecer la institucionalidad, la seguridad y las capacidades de nuestras fuerzas.
Este sentimiento es compatible con una reflexión respetuosa sobre la dirección de las empresas del sector defensa a propósito de los nombramientos anunciados por el Ejecutivo. Su misión exige experiencia comprobable en defensa, capacidades militares y logística operacional, así como conocimiento de las industrias estratégicas del Estado.
Preocupa que, al definir los liderazgos de estas empresas, no se valore objetivamente la experiencia de oficiales activos o retirados, la preparación que muchos de ellos han adquirido en gerencia, administración, tecnología e innovación, entre otras especialidades aplicables, ni el proceso de profesionalización que han desarrollado las Fuerzas Militares en las últimas décadas, que garantiza las competencias de quienes, una vez concluido su servicio activo, continúan aportando al país desde la gestión empresarial.
Esta preocupación no pretende descalificar a nadie. Busca que las designaciones y las modificaciones de los requisitos para ejercer estos cargos se sustenten en criterios técnicos y transparentes, acordes con la naturaleza de cada entidad, que eviten su politización y respondan a una visión de largo plazo. La experiencia empresarial puede ser valiosa, pero debe complementarse con experiencia en el sector, con conocimiento de su valor estratégico y de sus implicaciones para la defensa y la seguridad nacional.
Indumil, Cotecmar, la Ciac y Satena cumplen funciones diferentes y no deben evaluarse con el mismo criterio. Comparten, sin embargo, una responsabilidad que trasciende la obtención de utilidades. No son equivalentes a empresas privadas cuyo objetivo principal sea maximizar el retorno a los accionistas. Son instrumentos del Estado vinculados al sector defensa, creados para satisfacer necesidades públicas y estratégicas que inciden directamente en la seguridad y la defensa nacional. La rentabilidad y la generación de ingresos son condiciones necesarias para su sostenibilidad, pero no constituyen su finalidad superior.
Cabe resaltar que muchos países, entre ellos Estados Unidos, cuentan con una legislación que permite subsidiar a las empresas cuando sea necesario. En Colombia, Satena recibe con frecuencia este apoyo para cumplir su función, sin descuidar su deber de contribuir a la defensa nacional cuando se requiera. El objeto principal de estas empresas y corporaciones es proveer los bienes y servicios necesarios para el funcionamiento y fortalecimiento de las fuerzas, buscar la autonomía estratégica y consolidar una base industrial de defensa que permita al país sostener un esfuerzo militar prolongado en caso de conflicto.
No se trata de restringir el acceso de civiles a estos cargos ni de asumir que todo militar, activo o retirado, está preparado para liderar estas entidades. Se trata de defender un perfil integral que incluya conocimiento real del sector, capacidad de dirección, proyección de futuro, integridad y resultados. El pronunciamiento del señor presidente a propósito de la salida del presidente de Colpensiones: “En este Gobierno no hay cargos para aprender…” genera, cuando menos, razonable preocupación.
Estas empresas y corporaciones, desde su creación, bajo el liderazgo de militares activos o retirados, han desempeñado un papel determinante en el fortalecimiento de las fuerzas y en el desarrollo nacional. Todas, sin excepción, han recibido amplio reconocimiento en el país y en el exterior.
La trayectoria de la Industria Militar (Indumil) ofrece un ejemplo relevante por sus resultados históricos. Creada en 1954 como una entidad estatal autónoma, hoy, la Empresa Industrial y Comercial del Estado está vinculada al Ministerio de Defensa Nacional para ejecutar la política del Gobierno en materia de:
- Fabricación, importación, producción y comercialización de armas y municiones.
- Atención de las necesidades de las Fuerzas Militares y de la defensa nacional.
- Producción, importación y suministro de explosivos, así como elementos complementarios de uso autorizado.
- Desarrollo de capacidades industriales nacionales (base industrial de defensa) a fin de reducir la dependencia externa en materias esenciales para la seguridad y defensa.
En sus más de 70 años de funcionamiento, Indumil ha cumplido cabalmente con su función, consolidando una imagen de excelencia que la ha hecho merecedora de innumerables premios, distinciones y reconocimientos nacionales e internacionales. Los reconocimientos que se resumen a continuación constituyen evidencia de logros de gestión, sin sustituir sus resultados financieros, operacionales y misionales.
Entre estos reconocimientos figuran el Premio Nacional de la Calidad de 1989, en la categoría Gran Industria, que Indumil fue la primera empresa del Estado en obtener, y el Premio Colombiano a la Calidad de la Gestión, versión 2003, en la categoría Entidad Pública Grande, que recibió como primera empresa del sector defensa. También se destacan las menciones honoríficas del Premio Iberoamericano de la Calidad de 2007 y 2009, en la misma categoría, y el Premio Nacional a la Excelencia y la Innovación en Gestión de 2010, en la categoría Entidad Pública.
En 2015, Indumil recibió el Premio Nacional de Alta Gerencia, otorgado por el Departamento Administrativo de la Función Pública (Dafp). En 2020 obtuvo una mención de honor en los Premios Portafolio, en la categoría Responsabilidad Social y Empresarial. En 2021 recibió nuevamente el Premio Nacional de Alta Gerencia del Dafp, en la categoría Reactivación Económica, Laboral y Productiva del País, con “Experiencias que nacieron para quedarse covid-19″. Ese mismo año obtuvo el Premio Nacional a la Excelencia e Innovación en la Gestión, en la categoría Empresa Pública Grande.
En 2022 obtuvo el Premio Iberoamericano de la Calidad, galardón de oro en la categoría Empresa Pública, otorgado por Fundibeq. La distinción fue entregada en el marco de la XXVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en República Dominicana en 2023. Indumil fue la primera empresa de defensa y seguridad nacional en recibir este premio en sus 24 años de historia.
Dentro de su sistema de gestión integral, la empresa cuenta con todas las certificaciones aplicables a su función social, lo que demuestra una correcta gestión gerencial y cumplimiento eficiente de los diferentes procesos.
Asimismo, fue reestructurada en enero de 2022, con apoyo del Gobierno nacional y la asesoría de grandes empresas nacionales. Adoptó una estructura y un modelo de gobernanza corporativa con los más altos estándares de la administración moderna, lo que facilitó su proyección como empresa líder en la región.
Es importante destacar que las decisiones de carácter ideológico del anterior gobierno, como la ruptura de relaciones con Israel, que afectó la fabricación de fusiles para las Fuerzas Militares; la política de extracción minera; y la utilización política de procesos netamente técnicos, como el caso del fusil colombiano, afectaron la imagen y los resultados de la empresa. Sin duda, Indumil sigue siendo una de las grandes empresas del país.
Deseamos el mayor acierto a quienes el Gobierno nacional designe para asumir estas responsabilidades. Su éxito beneficiará al país y al sector defensa. El compromiso de apoyar las iniciativas que beneficien a las empresas del sector y fortalezcan la base industrial de defensa del país es indeclinable. Quienes hemos servido en las Fuerzas Militares llevamos estas empresas en el corazón, las sentimos propias y entendemos la importancia de rodearlas, fortalecerlas y apoyarlas.