Las elecciones de medio término en los Estados Unidos dejan muchas caras alegres dentro del progresismo mundial por el hecho de haber paliado a Trump, quien perdió las mayorías tanto en la Cámara como en el Senado. La realidad es que quien perdió fue el mundo, la civilización occidental.
Trump seguirá de presidente y, así no tenga mayorías, podrá seguir gobernando a su estilo. Obviamente, con las restricciones propias de un Congreso seguramente hostil. Ese no es el problema, este radica en qué va a pasar por fuera de los Estados Unidos si se cambia la política exterior.
En los últimos días han ocurrido dos sucesos que no podemos olvidar y que son de suma importancia para el futuro. Por un lado, las elecciones en Brasil. El triunfo tan discutido de Lula, que remontó en la segunda vuelta de una manera estadísticamente imposible sobre Bolsonaro; algo parecido a lo ocurrido en Colombia, pero para fortuna de nosotros no les alcanzó la trampa. Acordémonos de que Lula salió a respaldar las votaciones en Venezuela felicitando a Maduro después del descarado robo.
Lo segundo, los hechos de violencia acaecidos en Francia durante los últimos días. Es verdaderamente preocupante lo que está ocurriendo en toda Europa Occidental, que más que una inmigración, lo que ha habido es una invasión.
Cada día vemos cómo los valores de Occidente están amenazados. Vemos cómo utilizan las elecciones y la democracia para subir regímenes autoritarios que quieren mantenerse en el poder a toda costa. Cada vez vemos más manipulación de los votos y las elecciones. Por ejemplo, qué diferente habría sido el resultado de las elecciones estadounidenses si no existiera el voto por correo. Este está en muchos casos viciado en el procedimiento y en la procedencia del voto.
Los Estados Unidos son y seguirán siendo, por mucho tiempo, la policía del mundo. Siguen teniendo el poderío militar, económico y político para serlo. Lo que seguro va a cambiar serán las maneras. Volverán unas más complacientes, amigas de regímenes autocráticos como Cuba, en donde los derechos humanos no existen.
También debería preocupar lo que pueda suceder en las dos guerras en las que estamos inmersos. La de Rusia con Ucrania, que aunque se volvió paisaje, Trump sigue teniendo injerencia. Además, la de Estados Unidos e Irán, en donde es importante seguir minando todo el posible arsenal nuclear. Bajar la guardia en estos frentes sería muy grave.
En los temas de inversiones y de portafolios, aunque muchos analistas ven una debacle y caída grande de las bolsas por el resultado electoral, yo no lo creo. Pienso que la derrota republicana ya estaba descontada hace rato. Lo que hay son oportunidades de inversión en algunas compañías que han caído muy fuerte y en donde ha habido más especulación que realidad. Cuántas veces el Congreso de los Estados Unidos ha sido de mayoría demócrata y la economía y los fundamentales siguen sólidos.
Como se puede ver, el que menos perdió fue Trump y el que tiene mucho que perder, es el mundo.