A Comfenalco Antioquia la están cazando. Esto lo muestran los hechos de los últimos 20 días y hay que contarlo con nombres propios porque de eso se trata el periodismo investigativo y de opinión, de no quedarse callado cuando el patrón es tan evidente que ofende la inteligencia de cualquiera.

El 17 de julio, la Superintendencia del Subsidio Familiar levantó la intervención que pesaba sobre Comfenalco desde 2023. Lo grave no es que la levantara, sino cuándo lo hizo. Apenas tres meses antes, en abril, la misma entidad había prorrogado esa intervención por un año completo, siendo explícita en que los riesgos administrativos y patrimoniales de la caja no habían mejorado, sino que se habían agravado.

De un mes para otro, sin que mediara una explicación pública convincente, la historia cambió por completo y se convocó una Asamblea Extraordinaria para el 5 de agosto, con el fin de elegir el nuevo Consejo Directivo. La fecha quedaba fijada exactamente 48 horas antes de que Gustavo Petro le entregue el poder al presidente electo, Abelardo De La Espriella. Cuando una decisión administrativa se acomoda con esa precisión al calendario político de un gobierno saliente, no hace falta ser periodista para entender qué está pasando.

En el centro de esa maniobra aparece, otra vez, el mismo apellido de siempre. Suena con fuerza el nombre de Esteban Restrepo para quedarse con la Dirección Administrativa de la caja. Restrepo no es un técnico del común que llegó por mérito propio: es la mano derecha de Daniel Quintero desde hace más de una década. Fue su secretario de Gobierno cuando Quintero era alcalde de Medellín, fue su candidato a la Gobernación de Antioquia en 2023 y, hace menos de un año, renunció a su cargo como secretario privado del presidente de Ecopetrol para irse a gerenciar la fallida campaña presidencial de su jefe político.

Restrepo, además, no llega con las manos limpias. Hoy figura indiciado en cuatro investigaciones penales, tres de ellas por injuria y calumnia, y una por peculado, esta última relacionada con el presunto uso personal de vehículos oficiales pagados con recursos públicos. Ese es el perfil que quieren instalar al frente de una entidad que recauda más de 650.000 millones de pesos al año y que llega, con sus programas de salud, vivienda, educación y recreación, a cerca de 885.000 familias afiliadas en las nueve subregiones de Antioquia.

Que quede claro por qué esto importa tanto. Aquí no se están peleando por el manejo de una alcaldía ni por un puesto cualquiera. Se están peleando por una caja con plata de verdad, con nómina propia, con contratos, con infraestructura, con capacidad de mover recursos año tras año lejos del ojo de la nación. Eso es justo lo que busca una maquinaria política cuando se le acaba el gobierno de turno y necesita un lugar donde seguir repartiendo favores mientras arma la próxima jugada electoral, sin que nadie la obligue a rendirle cuentas a un elector.

Quintero salió de la Alcaldía de Medellín en 2023 dejando a la ciudad prácticamente en cuidados intensivos, con más de 40 investigaciones penales y disciplinarias abiertas por presunta corrupción durante su gestión, entre ellas la del predio Aguas Vivas, en la que fue imputado por peculado y prevaricato. Su proceso sigue vivo y a eso se suma que su propio hermano está siendo llamado a imputación por presunta corrupción en contratos del Área Metropolitana del Valle de Aburrá y que la Procuraduría le abrió una investigación disciplinaria adicional hace poco más de un mes por participación indebida en política. Ese es el entorno que hoy pretende quedarse con Comfenalco.

Daniel Quintero no es el único que le puso el ojo a esta caja y omitirlo sería quedarse corto con la historia. El Colombiano reveló que un empresario de la región recibió una llamada directa del exsenador conservador Carlos Andrés Trujillo, en la que le pidió que le diera poder de representación, en la asamblea del 5 de agosto, a una persona referida por él. El mismo empresario fue enfático en aclarar algo importante y es que quien está detrás de esa gestión no es Quintero, sino Trujillo, lo cual confirma que esta pelea tiene más de un frente.

Trujillo tampoco es un actor nuevo en este tipo de episodios. Ya ha sido señalado antes por presunta injerencia en contratación pública y en nombramientos de organismos de control en Antioquia, y su nombre ha estado ligado a giros cuestionados hacia corporaciones autónomas regionales como Corantioquia y Corpourabá. Renunció al Senado y a su partido hace apenas un mes, en una salida que muchos leen como el paso previo a una candidatura a la Alcaldía de Itagüí en 2027. Desde el sindicato de la propia Comfenalco se viene advirtiendo, desde enero de 2025, que la caja corre el riesgo de terminar otra vez en las mismas manos políticas de siempre.

Que dos maquinarias tan distintas ideológicamente, la petrista de Quintero y la tradicional de Trujillo, coincidan en el mismo objetivo y en el mismo momento no debería tranquilizar a nadie. Al contrario, confirma que esto no tiene nada que ver con izquierda o derecha, sino con el apetito de dos sectores políticos por controlar una caja de compensación antes de que cambie el Gobierno.

La reacción ya empezó y hay que reconocerlo. Los gremios de Antioquia hicieron un llamado urgente a no permitir esta captura. Un juzgado ya suspendió provisionalmente, apenas esta semana, la convocatoria a la asamblea del 5 de agosto, tras una tutela de una trabajadora afiliada que reclamó no tener la información necesaria para participar con garantías. Hay otra tutela más, respaldada por la Alcaldía de Medellín, la Gobernación de Antioquia y el sector empresarial, que va contra el fondo mismo de la resolución con la que se levantó la intervención. El propio alcalde Federico Gutiérrez no se guardó las palabras: dijo que esto pretendía ser la última “jugadita” de Petro contra Antioquia. Pero esto no es una garantía, porque las maquinarias políticas de nuestro país tienen toda la paciencia del mundo para esperar el momento exacto en que se relaje la vigilancia.

Por eso el llamado al presidente electo, Abelardo De La Espriella, y a todo su equipo: pónganle el ojo a Comfenalco. Exijan que la Superintendencia del Subsidio Familiar explique, con pruebas y no con comunicados, por qué una intervención que en abril era insuficiente hoy se da por superada. Exijan transparencia absoluta en cualquier proceso de elección de la nueva Junta Directiva. Y no permitan que Comfenalco termine, una vez más, en manos de la politiquería.

Antioquia ya le ha dicho de varias maneras que no a Quintero. No hay ninguna razón para permitírselo ahora con Comfenalco, ni a él ni a nadie más. Y menos cuando ya corre el runrún de que el propio Quintero estaría midiendo el terreno para lanzarse a la Gobernación de este departamento en 2027, lo que la convertiría en el botín perfecto para financiar esa próxima jugada.