En la crisis entre EE. UU. y Cuba, es interesante recordar que Gadafi en Libia gobernó 42 años y Hussein en Irak 24. En América Latina, Somoza 43, Trujillo 31, Duvalier 29 y Juan Vicente Gómez 27.

Aunque EE. UU. procura una “implosión” en la isla, con Raúl Castro el castrismo después de 67 años sobrevive. Enfrentó un fallido intento de invasión auspiciado por la CIA en 1961 y en 1962 fue la chispa de la tercera guerra mundial. En Florida, los enemigos del régimen abiertamente se entrenaron para invadir.

Cuba antes de la revolución era el país más avanzado de América Latina; la diferencia es que fue Fidel Castro, a la cabeza de una revolución socialista en plena Guerra Fría y aprovechando la cercanía geográfica a EE. UU., quien se alió con la Unión Soviética y la Cortina de Hierro.

Eliminó discretamente uno a uno a todos sus eventuales rivales. Camilo Cienfuegos desapareció misteriosamente en un corto vuelo doméstico; al Che Guevara, lo abandonó en Bolivia; al general Arnaldo Ochoa, héroe de la guerra en Angola, lo mandó fusilar; a Carlos Lage, su vicepresidente y seguro sucesor, intempestivamente lo destituyó, así como a su secretario privado y canciller Felipe Pérez.

A Fidel Castro le quedó pequeña la isla y con una mentalidad mesiánica-socialista se dedicó a intervenir en los cuatro puntos cardinales. A Angola envió a un poderoso ejército: 2500 cubanos murieron y unos 10.000 quedaron heridos. Envió tropas a Etiopía, a Argelia y a Guinea-Bisáu. Envió médicos, alfabetizadores y técnicos en todo tipo de cosas a todas partes. Tiene la historia clínica de casi todos los presidentes, expresidentes y líderes políticos del continente. Incluyendo la de Petro.

Procuró desestabilizar a Colombia y a Venezuela. Intervino en Granada, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Bolivia, Perú, Chile y estaba metido en todo. Fue objeto de 638 intentos de atentado, lo que le creó una imagen de “invencible”.

Politizó al ejército, que fue reemplazado por un temible servicio de inteligencia que tiene chequeados a todos los cubanos, por los Comités de Defensa de la Revolución, así como por grupos de civiles y matones armados “defensores de la revolución”. El ejemplo fue seguido por Chávez, Maduro, Evo Morales, Daniel Ortega. Ojalá no tenga más imitadores.

Cuando colapsó la producción azucarera, Castro se pasó al turismo, que fue el salvavidas de Cuba. Ahora el turismo se vino abajo, no hay energía, transporte, atención médica, no hay comida ni servicios básicos.

Hay que saber si ‘la boa constrictor’ logra el cambio de un régimen donde, además de que no hay Delcy Rodríguez, no tiene petróleo, gas, ni coltán y donde subsiste la figura emblemática de Raúl Castro. Sin que apriete tanto para que parte de la población que queda en la isla, migre masivamente hacia Estados Unidos.

Ese es el reto de Trump y de Marco Rubio.