Colombia necesita progreso y desarrollo económico. La fórmula que resolvería muchos problemas actuales y crónicos es el desarrollo, concretamente la construcción de obras públicas. No necesitamos negociadores de paz, mesas de diálogo con el Clan del Golfo ni soluciones armadas. Necesitamos decenas de miles de ingenieros dedicados a construir obras de cemento y concreto. El territorio no está integrado y el que sí está integrado carece de carreteras modernas. Ungigantesco plan de obras públicas y de infraestructura genera empleo y riqueza. No hay plata para financiarlo en el presupuesto nacional y, si la hubiera, las obras fracasarían en el fango de la corrupción, como sucedió con la Ruta del Sol II, que se fue a pique por los sobornos a los políticos y funcionarios uribistas y santistas.
La solución es permitir que grandes consorcios extranjeros construyan las obras de su bolsillo, consorcios de Estados Unidos, China, Japón, Corea del Sur, Alemania, y que las exploten durante 50 años. Ya las carreteras, puertos y aeropuertos están en manos de particulares. Sería continuar con el modelo que ya rige.
El diagnóstico ya se ha hecho. Según el Banco Mundial, “El país está rezagado en infraestructura de transporte (carreteras, ferrocarriles y puertos) en comparación con la mayoría de sus pares. La inversión pública en este sector ha sido modesta. Solo el 14 por ciento de la red vial total de Colombia está pavimentada, frente a un 23 por ciento en Chile y 36 por ciento en México. Las redes viales secundarias y terciarias representan un cuello de botella clave en la mayoría de las áreas rurales, con una quinta parte de la red secundaria y un tercio de la terciaria calificadas como inadecuadas y sin pavimentar”.
La carretera marginal de la selva todavía no se ha construido y se empezó a mencionar desde hace más de 60 años, en el Gobierno de Guillermo León Valencia, el abuelo de Paloma Valencia. También opina el Banco Mundial: “Colombia se destaca por la baja calidad de su capital físico, especialmente en infraestructura, y se sitúa en el puesto 104 entre 141 países en el ranking del Foro Económico Mundial”. En un estudio titulado Colombia, crecer para prosperar, señaló hace dos años el Banco Mundial: “Mejorar la calidad y cobertura de la infraestructura contribuiría a promover el crecimiento económico”.
La economía colombiana ha permanecido estancada durante los últimos 40 años, dijo a comienzos de 2026 el gerente del Banco Mundial en Colombia, Peter Siegenthaler.
A principios de la década de 1980, el ingreso per cápita de Colombia era similar al de Chile, Malasia, Polonia y Corea del Sur. Sin embargo, el crecimiento posterior de esas economías ha superado al del país. En particular, la diferencia con Corea del Sur ha sido tan grande que hoy en día ese país es cuatro veces más rico en términos per cápita que Colombia.
Desde el 2000, el crecimiento económico colombiano depende del consumo en un 65 por ciento. Según Siegenthaler, hoy la parte más dinámica de la economía colombiana es el sector de servicios sin mucho valor añadido: peluquerías, lavanderías y similares; es algo muy diferente al sector moderno de servicios, que implica tecnología, informática y turismo sostenible. Hay crecimiento, pero no inversión suficiente en infraestructura, transporte y vivienda.
Colombia ha sido una gran promesa durante mucho tiempo. En el informe Currie de 1950 sobre Colombia, el Banco Mundial señaló: “Las potencialidades para el desarrollo en el futuro son grandes”. El país cuenta con una gran riqueza cultural, vastos recursos naturales y una población vibrante. A pesar de su enorme potencial, el desarrollo del país no ha sido suficiente.
Los petristas, por su lado, no creen en el desarrollo. Piensan que ya viven en la Arcadia feliz, como escribió uno de ellos: “El presidente Gustavo Petro, indiscutiblemente, ha ejecutado el gobierno del Cambio, educó en democracia y política sana a las nuevas generaciones y a comunidades marginadas. Mantener esa atmósfera esperanzada que hemos respirado estos cuatro años y consumar la metáfora de El País de la Belleza será la responsabilidad trascendental del sucesor progresista”. Por favor, hacer llegar estampitas de san Iván Cepeda a estas almas de Dios.