Algunos académicos sostienen que hay tres temas en los cuales es casi imposible poner de acuerdo a los seres humanos: la religión, los deportes y la política. En nuestro país despierta especial interés lo relacionado con la política, particularmente cuando la izquierda ha tenido muchos años para producir un trasbordo ideológico inadvertido en los trabajadores y especialmente en los jóvenes, afectando a más de una generación, además de la presión fusil y la cuasi institucionalización de la corrupción.

No se puede negar que durante los últimos cincuenta años los zurdos realizaron bien la tarea que les impuso el socialismo internacional de penetrar en las escuelas, universidades, sindicatos y entidades estatales para cambiar en forma gradual el pensamiento de una sociedad, logrando que desafiaran la autoridad, odiaran al sistema democrático y abrazaran los planteamientos comunistas que prometían cero trabajo y un Estado paternalista que debía suministrar todo lo necesario para vivir (sabroso).

La izquierda ha buscado cambiar el idioma, la historia, las reglas sociales, los principios y valores, llegando hasta hacer creer que lo malo es bueno y lo bueno es dañino, como es el caso de la exaltación de delincuentes, especialmente desde la misma Casa de Nariño; pero el transvase ideológico, empleando lo que se denomina ingeniería social y persuasión subliminal, les ha permitido lavar el cerebro de muchos haciendo que odien a Estados capitalistas y a grupos de personas exitosas, mientras que muchos aplauden la corrupción que carcome a la sociedad.

Es interesante analizar los planteamientos de muchas personas menores de 35 años y su defensa de la ideología izquierdista, pues aunque vivieron a fines del siglo XX, por ser niños no sufrieron los avatares de un Estado agredido por el narcotráfico y la subversión, lo que llevó a que el país fuera considerado como un Estado fallido; algo similar a lo que hubiéramos tenido que vivir, si en estas elecciones hubiera ganado el candidato del Gobierno, pues seríamos considerados, primero que todo, un narcoestado, donde el Gobierno zurdo se hace el indiferente ante los crímenes de los bandidos.

La labor que tiene por delante el equipo de trabajo del doctor De La Espriella es faraónica, pues se requiere abordar muchos temas desde la raíz, como es el caso de la educación, donde se necesita hacer comprender a los alumnos de todos los niveles educativos, que el hombre es el dueño de su propio destino, que se requiere trabajar para progresar, se requiere aprender para poder salir adelante, que el Estado es un apoyo para avanzar, que los principios y valores son fundamentales para que la sociedad pueda convivir en paz.

Se requiere despolitizar la educación, se hace inminente que se desarticule a Fecode, es imperativo que los profesores sean sometidos a evaluaciones periódicas de conocimientos, se requiere que el Estado pueda emplear su Fuerza Pública para impedir que las universidades sean captadas por bandidos de diferentes pelambres y que desde allí se ataque a la población indefensa y se destruya la propiedad pública y privada. Las universidades deben volver a ser los templos del saber y no el corazón de la violencia.

El apoyo de todos los colombianos al Gobierno del doctor De La Espriella es fundamental para que cese la corrupción, cese la violencia, funcione la justicia, se desarrolle nuevamente el país, se alcancen las metas de las políticas públicas y se logren los intereses nacionales, protegiendo y mejorando la calidad de vida de los habitantes de nuestra bella Colombia.