La horrible noche está a punto de finalizar y el nuevo despertar nos muestra un futuro promisorio, con paz, seguridad, progreso y prosperidad para todos los colombianos; regresa la esperanza a nuestros hogares. El presidente De La Espriella no podrá hacer actos de magia para recuperar en un día lo que el Gobierno saliente despedazó durante los últimos cuatro años; es por esto que el esfuerzo y la voluntad de todos los colombianos serán fundamentales para recuperar los años perdidos bajo el régimen de izquierda, que por ideología irracional causó tanto daño al país.
Nunca dejará de sorprendernos las arbitrariedades y las aberraciones que ha dejado como herencia el Gobierno comunista que está próximo a salir del Palacio de Nariño; hasta ahora se han descubierto muchos actos de corrupción, los que lamentablemente aún no han sido sancionados por la ley, pero seguro que se encontrarán más entuertos en el camino. La transición hacia el nuevo Gobierno seguramente chocará con difíciles barreras durante el empalme, pues los salientes tratarán de esconder al máximo las realidades generadas por un gobierno cooptado por la corrupción, el despilfarro y el engaño.
Es importante que el Gobierno entrante exija que los relevos queden documentados y que se produzca el cambio inmediato de los puestos que fueron asignados por afinidad ideológica en toda la administración pública, posiciones a las cuales probablemente se llegó sin considerar las capacidades de los personajes y mucho menos la meritocracia; la oposición comunista, que parece encabezará el actual jefe de Gobierno y sus adeptos, tratará de entorpecer todas las actuaciones y proyectos del mandato entrante, lo cual se le facilitará si sus leales adictos siguen en los cargos.
El odio y la polarización impulsados por los ‘progres’ han causado tanto daño en las bases de la sociedad, que miembros de la izquierda recalcitrante, ante el triunfo indiscutible de la dupla de la Espriella-Restrepo, han manifestado que la tarea es ‘hacer invivible el país’, como se aprecia en los videos que circulan libremente en las redes sociales; ojalá las autoridades apliquen el rigor de la ley para impedir que unos desadaptados sociales incendien y destruyan a Colombia, como ocurrió en el gobierno Duque, pues en efecto, como ellos mismos lo afirman, son una plaga.
La izquierda en pleno, con la participación de sus mentores extranjeros, debe estar analizando cuáles fueron los principales errores de la administración ‘progre’ y en particular de la sucia campaña electoral que promovió al ‘heredero’, así como deben estar tratando de establecer la forma de ‘colocar el palo en la rueda’ para entorpecer y maniatar al nuevo Gobierno; sin embargo, los zurdos no deben sentirse contentos por los votos a favor de Cepeda, pues ha quedado claro que sin duda influyó el ‘voto fusil’, la compra de conciencias, la mediación del jefe de Gobierno que actuó como jefe de campaña y, en general, por el constreñimiento, especialmente en los empleados oficiales y en algunos sindicatos.
El país estuvo ‘a un pelo’ de ser presa del comunismo, especialmente por el manejo que le dio el Gobierno a la famosa ‘paz total’, donde, cobijándose con esta premisa, se cometieron aberraciones imperdonables, como tratar de politizar a la Fuerza Pública, para convertirla en el títere de represión del estado totalitario. Contrario a lo que afirma el Ministerio de Defensa sobre los indiscutibles éxitos de la Fuerza Pública, no se puede esconder que esta ha sido debilitada y ha perdido capacidad operativa, mientras que el delito en todas sus manifestaciones sigue creciendo.
Las declaraciones públicas de bandidos en apoyo al ‘heredero’ durante las pasadas elecciones muestran la afinidad de intereses entre estos y la izquierda que representan ‘los progres’, pero lo que ha colmado el vaso es lo descubierto por una investigación de Caracol, donde se reveló que representantes del Gobierno se reunieron con bandidos para detener bombardeos y operaciones de la Fuerza Pública, para retirar a oficiales eficientes en la lucha contra los delincuentes, para acabar con la inteligencia de la Fuerza Pública y para otros despropósitos que seguramente llevarán a la cárcel a sus perpetradores; es imperdonable esta afrenta y traición a la patria.
Hoy es el momento para que los partidos comiencen a proyectar los líderes políticos que disputarán no solo su elección en el Congreso, sino los que serán candidatos a la primera magistratura para el período 2030-2034, pues una de las falencias de la pasada elección fue tener una lluvia de candidatos, quienes posiblemente tenían una baraja de buenas intenciones, pero que no se unieron bajo una sola sombrilla para proteger a los colombianos, sino que el país estuvo a punto de quedar en manos del comunismo, debido a sus egos y ambiciones personales, inclusive los que hicieron el oso logrando solo un par de votos.
Es necesario el apoyo de todos los colombianos al presidente electo Abelardo De La Espriella y a su equipo de trabajo; si a ellos les va bien, a Colombia también le irá bien.