Tal vez desde que vino el Papa Francisco no se había visto tanto despliegue y alboroto, como el que se presentó con la fugaz visita del secretario de Estado, Marco Rubio. Después del terremoto, muchos esperaban que llegara como un Papá Noel, colmado de dádivas para repartir a diestra y siniestra, incluyendo la rebaja de los aranceles impuestos a Colombia.

Aunque naturalmente se trataron los temas de la lucha contra el narcotráfico y la seguridad, no fueron demasiado destacados públicamente. No faltaron los que creían que el próximo lunes estarían en nuestro país brigadas de fuerzas especiales norteamericanas y aviones de última generación bombardeando nuestra geografía.

Tal vez fue una sensación de escapismo ante la angustiosa situación que millones de colombianos vivieron con la desastrosa paz total y el control que han ejercido— casi en la mitad del país— los grupos armados dedicados al narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión, el secuestro, el asesinato y el reclutamiento de menores.

Sin embargo, tanto el mandatario colombiano, como el secretario de Estado fueron cautelosos en sus declaraciones y pronunciamientos. Habrá que ver si los propósitos incluidos en los memorandos de entendimiento y en las charlas privadas que sostuvieron, se concretan rápidamente.

Marco Rubio tiene a su favor, que por su ascendencia cubana y estar casado con una dama colombiana, conoce bien la situación de nuestro país, diferente de sus predecesores que difícilmente podían identificar a “Kolumbia” en el mapa.

A nuestro país han venido no sólo secretarios de estado, sino mandatarios norteamericanos. Roosevelt a Cartagena en 1934 y luego en 1938 a Providencia; en diciembre de 1961, Kennedy acompañado por su esposa Jackelin; en diciembre de 1982, Reagan; y, en 1990 Bush padre, a Cartagena, donde aceptó otorgar a los productos colombianos un sistema general de preferencias arancelarias que salvaron durante muchos años a la industria y a la agricultura colombianas.

Las visitas de Roosevelt se debieron a su mala salud; la de Kennedy por haber convocado Colombia una reunión de cancilleres en Punta del Este, Uruguay, para expulsar a Cuba de la OEA; la de Reagan para lograr el apoyo a la acción de los Estados Unidos contra Nicaragua, lo que no logró y, finalmente, la de Bush para colaborar en la lucha contra el narcotráfico.

El hecho de que la gira de Marco Rubio se haya realizado a Colombia, Ecuador y Perú y no haya incluido a Chile, aliado de Trump, constituye la demostración de que la preocupación norteamericana es ahora la del narcotráfico y la inseguridad que amenazan a los Estados Unidos.

La presencia de China en los tres países seguramente continuará en un próximo capítulo, como en las novelas de misterio.