El centro de Bogotá concentra buena parte de la actividad económica, administrativa, educativa y cultural de la capital. Sin embargo, la oferta de vivienda sigue siendo limitada frente al potencial de una ubicación que cuenta con acceso privilegiado a empleo, transporte y servicios. Aprovechar mejor esta infraestructura y ampliar las oportunidades de vivienda bien localizada exige enfrentar uno de los mayores desafíos de la renovación urbana: la gestión del suelo.
Adquirir y sanear predios, resolver situaciones jurídicas, integrar propiedades fragmentadas, reorganizar el espacio público y articular inversiones públicas y privadas son procesos complejos, pero indispensables para convertir los planes urbanísticos en proyectos concretos. Esa es la tarea que RenoBo adelantó en San Bernardo–Tercer Milenio, uno de los proyectos de renovación urbana más importantes del centro de Bogotá.
San Bernardo–Tercer Milenio: de la gestión del suelo a la vivienda social
Ubicado junto al Parque Tercer Milenio, entre la Avenida Caracas y la Carrera Décima, San Bernardo–Tercer Milenio representa una oportunidad para recuperar la función residencial de un sector estratégico de Bogotá. El proyecto contempla hasta 3.946 viviendas de interés social, distribuidas en siete desarrollos inmobiliarios, y cerca de 26.500 metros cuadrados de espacio público y áreas privadas de uso público, que incluyen la Alameda San Bernardo, parques, plazoletas y nuevas conexiones peatonales.
Sin embargo, desarrollar cerca de 4.000 viviendas en una zona consolidada de la ciudad es mucho más complejo que construir sobre un terreno vacío. Supone intervenir una estructura urbana conformada durante décadas, con cientos de predios, diferentes propietarios, construcciones, vías, espacios públicos y situaciones jurídicas que deben resolverse antes de iniciar las obras.
La historia de San Bernardo permite entender esta complejidad. El proyecto fue anunciado formalmente en 2017 y su plan parcial fue adoptado en agosto de 2019, mediante el Decreto Distrital 508. Ese mismo año se seleccionó a la Constructora Las Galias como desarrollador inmobiliario y se avanzó en la estructuración del esquema fiduciario para su ejecución. Durante los años siguientes, RenoBo adelantó la adquisición y transferencia de los predios necesarios para desarrollar el proyecto, un proceso que involucró cerca de 340 inmuebles.
Para 2023, la adquisición de suelo privado había avanzado sustancialmente y el proyecto contaba con una licencia de urbanización. Sin embargo, todavía quedaba una tarea fundamental: organizar jurídicamente los terrenos para hacer posible su desarrollo inmobiliario. Porque tener los predios adquiridos y contar con una norma que permita construir no significa necesariamente disponer de suelo listo para hacerlo.
Ese fue uno de los retos que asumimos en la actual administración. Desde 2024, RenoBo concentró sus esfuerzos en completar el saneamiento jurídico y la integración inmobiliaria del proyecto. Esto exigió una estrecha coordinación con el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (DADEP), el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y los demás actores involucrados, para resolver asuntos de titularidad, formalizar transferencias y ajustar la configuración de los terrenos a lo previsto en el plan parcial.
¿En qué consiste la integración inmobiliaria? En términos sencillos, en convertir numerosos predios independientes en lotes que puedan desarrollarse de manera integral. Para lograrlo fue necesario adelantar englobes —la unión jurídica de varios predios—, permutas, cesiones y ajustes de linderos. También hubo que definir con precisión cuáles áreas se destinarían al desarrollo privado y cuáles conformarían el espacio público, incluidas las vías, parques y la Alameda San Bernardo.
En 2026 logramos culminar esta etapa decisiva. El 27 de mayo se otorgó la Escritura Pública 1555, que formalizó las operaciones de integración inmobiliaria y reorganización de los predios. Su inscripción en el registro inmobiliario, el 24 de julio, permitió completar esta fase de saneamiento y dejar jurídicamente conformados los lotes útiles del proyecto.
Este resultado es un avance concreto para la ejecución de San Bernardo–Tercer Milenio. El trabajo de gestión del suelo, junto con los avances en licenciamiento, permite dar continuidad al desarrollo de las primeras etapas inmobiliarias, que contemplan 2.090 viviendas de interés social.
Pero su importancia va más allá de los trámites prediales. La localización del proyecto permitirá que miles de hogares puedan vivir cerca de las oportunidades que ofrece el centro de Bogotá. Esto puede representar menores tiempos y costos de desplazamiento, mayor acceso a servicios y una mejor calidad de vida para las familias.
El papel de los operadores urbanos en la revitalización de Bogotá
San Bernardo demuestra que aprobar un proyecto de renovación urbana es apenas el comienzo. El verdadero desafío es crear las condiciones para ejecutarlo. Entre lo que establece un plan parcial y la construcción de nuevas viviendas existe un trabajo técnico, jurídico, financiero e institucional que puede tomar años y que resulta determinante para que las inversiones se materialicen.
Esa es precisamente la función de un operador urbano como RenoBo. No se trata únicamente de administrar terrenos o promover desarrollos inmobiliarios, sino de articular entidades, propietarios e inversionistas, resolver obstáculos y convertir las posibilidades de transformación del territorio en proyectos viables.
Esta capacidad es particularmente importante para Bogotá. Una ciudad que busca aprovechar mejor su infraestructura, recuperar sectores consolidados y ampliar la oferta de vivienda bien localizada necesita algo más que normas urbanísticas que permitan construir: necesita instituciones con capacidad para gestionar el suelo y hacer que los proyectos sucedan. San Bernardo es un ejemplo de ese trabajo. Es también una muestra de cómo los esfuerzos de distintas administraciones pueden traducirse en resultados cuando existe continuidad institucional y capacidad para resolver los problemas pendientes. Desde RenoBo seguiremos trabajando en ese propósito, para que la renovación urbana se traduzca en más vivienda, mejores espacios públicos y nuevas oportunidades en áreas centrales de la ciudad.