En tono reposado, el secretario privado de Simón Gaviria, Juan Alberto Duque García, se refirió a la pasada columna, en la cual afirmé que Gaviria no vio el fraude de las regalías que cometieron la Gobernación de La Guajira y Olfis, una entidad a la cual, sin tener sede ni experiencia, le fue adjudicado un contrato por 18.000 millones de pesos.
Señala Duque García que ese proyecto, para reducir la incidencia del dengue en ese departamento, se aprobó en 2013, cuando Simón Gaviria no era todavía el director de Planeación Nacional. Las fechas también cuentan, agregó. Es cierto. Pero el primer desembolso de dinero, por la no despreciable suma de 1.746 millones de pesos, se hizo en 2015, cuando Gaviria ya era director; fue nombrado el 24 de agosto de 2014.
Indica Duque García: “No se trata de afirmar que el DNP no tenía responsabilidades. Las tenía y deben examinarse. ¿Cuándo fueron advertidas las primeras irregularidades? La pregunta pertinente no es si el DNP tenía alguna función. La tenía. La pregunta es qué función tenía, desde cuándo podía ejercerla, qué encontró durante la ejecución y qué hizo cuando encontró irregularidades”. Agrega que en marzo de 2017 el DNP ordenó la suspensión preventiva de giros al proyecto de La Guajira. Y señala: “No demuestra que el DNP hubiera descubierto desde el comienzo todo el entramado que posteriormente reconstruyeron la Fiscalía y los jueces. Sería irresponsable afirmarlo. Tampoco responde por sí solo si las actuaciones de seguimiento fueron suficientemente rápidas o si las señales de alerta pudieron advertirse antes”.
Es cierto que se ordenó la suspensión de giros. Pero también es cierto que esta medida se tomó tardíamente. Hay un oficio del 25 de septiembre de 2017 de la subdirectora de Control de Planeación, María Isabel Posso del Castillo, en el que reconoce que el incumplimiento de Olfis, el contratista, era conocido desde julio de 2015 y que fue reiterado. El oficio cita varios informes de la interventoría donde aparece en mayúsculas que Olfis NO CUMPLE. La funcionaria concluye: “El proyecto presenta insuficiencias y deficiencias técnicas graves, que no se han logrado superar por parte de Olfis, afectando la eficiencia, eficacia y calidad del mismo”. ¿Por qué Planeación, a cargo de Simón Gaviria, esperó que se acumularan casi dos años de incumplimientos para suspender los desembolsos?
Con motivo de la quiebra de Interbolsa en 2012, el representante a la Cámara Simón Gaviria realizó un debate en el Congreso donde formuló dos preguntas pertinentes: ¿qué falló? ¿Por qué implosionó la más grande comisionista de bolsa del país? Dos años después, Simón Gaviria quedó a cargo de Planeación Nacional. Es pertinente preguntar qué falló en relación con el contrato de La Guajira con Olfis, una entidad fantasma.
¿Cómo fue posible que ninguno de los funcionarios que conocieron este gasto público se percatara de que le iban a girar un monto cuantioso a una entidad de papel cuyo único capital era de 5,5 millones de pesos? Pasó algo parecido a lo de Centros Poblados en el MinTIC. Ningún funcionario de ese ministerio verificó si la garantía bancaria realmente la había expedido el Banco Itaú. Resulta que esa garantía era falsa. En el caso de La Guajira y Olfis se presentó una falla sistémica. La primera fase ocurrió siendo Tatyana Orozco directora de Planeación; la segunda, de 2014 a 2017, corresponde al periodo en que el director fue Simón Gaviria.
Hay un dato particularmente alarmante, ocurrido en febrero de 2017. Los dineros de las regalías estaban en una cuenta del BBVA. Olfis se robó más de 4.000 millones de pesos. Quedaban en la cuenta más de 13.000 millones de pesos. El 3 de febrero de 2017, el Juzgado Segundo Laboral de Riohacha decretó el embargo de 11.489.928.000 pesos de los dineros de la cuenta del BBVA, pese a que los fondos de regalías son inembargables. Simón Gaviria se retiró de Planeación en mayo de 2017.
Habría sido más equitativo lanzar los 18.000 millones de pesos en billetes de 50.000 desde una avioneta sobre los pueblos más pobres de La Guajira.