La naturaleza ha causado daños irreparables, pues llenó de luto a muchos hogares, lo cual nos comprime el corazón al registrar con tristeza que centenares de familias han perdido a sus seres queridos, muchos quedaron heridos y aún hay un número importante de desaparecidos. Igualmente, se han producido daños incalculables en la infraestructura, dejando a miles de familias sin un techo o sin una fuente de trabajo; gran parte de ellos han perdido los esfuerzos de toda una vida, así como muchos colegios y hospitales quedaron destruidos.

El trágico balance que reporta el señor Presidente de este desastre indica que ha habido, hasta el domingo 16 de agosto, 289 personas fallecidas, presentando a sus familias nuestra más sentida nota de condolencia y solidaridad; de la misma forma, se han reportado más de 4.000 heridos, un número aproximado de 185.000 damnificados, casi 27.000 casas destruidas en 450 municipios afectados, pero lo más importante es que los equipos de brigadistas han logrado rescatar de las ruinas a 354 personas, quienes vivirán una nueva vida.

El presidente De La Espriella, los funcionarios de su gobierno y los miembros de la Fuerza Pública actuaron en forma inmediata para atender la emergencia nacional, gracias a lo cual se ha podido prestar una ayuda oportuna y significativa a los damnificados, con la colaboración de voluntarios colombianos y apoyos internacionales; a Dios gracias acababa de posesionarse el nuevo Gobierno, porque si hubiera estado Petro y sus lacayos, es posible que aún no se hubiera movido un dedo para apoyar a los perjudicados, como parece que sucedió recientemente en Venezuela, pues seguramente estarían planeando cómo apoderarse de las ayudas o cómo conseguirían los contratos amañados para la reconstrucción.

El señor presidente y su equipo de trabajo han estado al frente de la emergencia, laborando sin descanso, visitando poblaciones abandonadas por el retrógrado gobierno progresista saliente, valorando la catástrofe y llevando los apoyos requeridos para mitigar, hasta donde es posible, las penurias de miles de personas; mientras que la primera dama, Ana Lucía Pineda, y la esposa del vicepresidente, Tatiana Cespedes, lideran la coordinación de ayudas ciudadanas y empresariales a través de la campaña nacional Colombia, un solo corazón. Ambas dirigen puntos de acopio y la gestión logística para damnificados tras el sismo.

Es difícil imaginar a la consorte del pasado jefe de gobierno coordinando o llevando apoyo a poblaciones necesitadas o a la anterior vice o a los ministros del pasado gabinete, gestionando con gobiernos extranjeros y entidades multinacionales los apoyos requeridos para atender esta emergencia. Se puede decir que tenemos presidente, vicepresidente y un equipo de gobierno compacto y con grandes profesionales; el ánimo y la energía para trabajar de todos ellos merecen un público reconocimiento y nos motivan a que todos los colombianos apoyemos las labores y las iniciativas del gobierno, para ayudar a llevar soluciones verdaderas a los damnificados.

Es increíble la mezquindad de la izquierda frente a catástrofes nacionales como la que estamos viviendo hoy; desde hace mucho tiempo estos decidieron ‘colocarle el palo en la rueda’ al Gobierno del presidente De La Espriella y es así como un funcionario, que viene del lamentable ‘período zurdo’, rechazó el ofrecimiento de apoyo de brigadistas mexicanos, posiblemente para sabotear las acciones emprendidas por este gobierno en apoyo de los damnificados. Ojalá que estas aberraciones de la polarización que dejó Petro en la sociedad le muestren a los colombianos que confiaron en este personaje que los gobiernos de izquierda solo traen odio, pobreza y resentimientos.

Vale la pena resaltar la gran solidaridad de los colombianos que, como personas naturales o como empresas, no han escatimado esfuerzos por enviar centenares de toneladas de alimentos, medicamentos, ropa, enseres de emergencia y elementos de primera necesidad a las áreas afectadas por el desastre natural, así como felicitar y agradecer a los miles de voluntarios que están apoyando esta labor, entre quienes tienen un capítulo especial los rescatistas que, arriesgando su propia vida, buscan salvar a muchos damnificados.

Se han conformado muchas organizaciones de apoyo y se ha recibido gran ayuda por parte de países amigos, así como se anuncia apoyo económico del BID, la CAF y otras instituciones y organismos multilaterales; gracias a todos ellos. Pero parece que brillan por su ausencia las organizaciones comunistas, pues no se han escuchado pronunciamientos de Fecode, CUT, ni de otras asociaciones de esta tendencia ideológica, sino solamente ‘algunos rebuznos’ en las redes sociales; qué tristeza.

Tenemos que apoyar la reconstrucción de colegios, redes hospitalarias, iglesias y los hogares de miles de damnificados, ahora que sí hay liderazgo positivo. Seamos solidarios y saldremos adelante.