Que no se confunda el reordenamiento geopolítico con una confrontación bélica tradicional. El panorama internacional revela tensiones bélicas, comerciales y tecnológicas acumuladas, pero no un conflicto global clásico, sino una transformación profunda del orden internacional.
Transformación global: Ucrania en guerra constante, Israel invadiendo Gaza y atacando enemigos en otros países, Estados Unidos e Israel bombardeando a Irán, bloqueos al estrecho de Ormuz, perturbaciones en las rutas del mar Rojo, enfrentamientos arancelarios entre Estados Unidos y sus socios, la desdolarización promovida por los BRICS y la desmesurada deuda norteamericana superior a US$40 billones contrastan con la carrera por la inteligencia artificial. Más que una Tercera Guerra Mundial entre bloques militares equivalentes, presenciamos la reconfiguración acelerada del poder mundial.
Vínculo energético: el conflicto en Ucrania dejó de ser estrictamente regional. Los ataques sistemáticos contra infraestructuras energéticas rusas han alterado el suministro mundial de combustibles, manteniendo presiones inflacionarias globales.
El vertiginoso salto del petróleo evidencia cómo una crisis localizada repercute en la economía global. Eventuales restricciones en el estrecho de Ormuz, por donde transita un volumen sustancial del crudo mundial, agravan drásticamente este panorama.
Guerra arancelaria: el proteccionismo resurge como arma política. Las recientes restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos y las represalias canadienses reflejan el paulatino desmantelamiento de la eficiencia global en favor de la seguridad en las cadenas de suministro.
Deuda y soberanía monetaria: el sostenido endeudamiento estadounidense para financiar seguridad, transición energética y política industrial compromete su estabilidad.
Frente a esta fragilidad, el bloque de los BRICS acelera el uso de monedas nacionales para restar hegemonía al dólar. No implica la desaparición inmediata de la divisa americana, pero sí la búsqueda firme de alternativas financieras.
Focos territoriales: Viejas disputas resurgen sorpresivamente. Las pretensiones estadounidenses sobre Groenlandia, su injerencia petrolera en Venezuela y la retórica frente a Cuba coexisten con tensiones europeas internas —como los acuerdos independentistas en el Reino Unido—, la persistente disputa entre Argentina y Gran Bretaña por las islas Malvinas y las pretensiones de China sobre Taiwán.
Campo estratégico: la inteligencia artificial introduce un nuevo vector geopolítico. Las grandes potencias no disputan únicamente el número de tropas o misiles, sino la supremacía en semiconductores, centros de datos, redes y modelos algorítmicos.
Desafío nacional: Colombia no puede moldear estos eventos, pero sí prepararse razonablemente.
Si bien el crecimiento se mantiene, la inflación supera la meta del Banco de la República. Un choque petrolero o comercial externo exige fortalecer la disciplina fiscal, elevar la productividad, diversificar exportaciones, garantizar la seguridad energética e incorporar la inteligencia artificial en el aparato productivo.
Ponderación hacia 2030: hacia el final de la década, el país debería trazarse cinco metas imperativas: estabilidad de precios cercana al 3 %, crecimiento económico sostenible, balance fiscal, apertura exportadora y autosuficiencia energética.
Serenidad analítica: ¿Comenzó la tercera guerra mundial? No en el sentido convencional. Atravesamos una era de competencia permanente en la energía, los aranceles, las divisas, los territorios y la tecnología, que se convirtieron en instrumentos de poder. Para Colombia, la respuesta frente al nuevo orden global no es la angustia ni el atrincheramiento, sino la estabilidad económica, la fortaleza institucional y el equilibrio estratégico.
En fin, estamos en el coletazo del soberanismo proteccionista contra la globalización, que ojalá entiendan tanto gobierno como oposición.
Cita de la semana: “Así pues, el mundo multimedia será habitado por dos poblaciones muy distintas: los interactuantes y los interactuados.” Manuel Castells, La era de la información (1999)