Mientras que Trump expresa que el golfo de Ormuz es territorio de los Estados Unidos y la guerra con Irán se prolonga indefinidamente, así como las de Rusia y Ucrania y de Israel contra Hamás, los chinos se mueven sutilmente.

La abierta política de rechazo de la administración estadounidense a la presencia de China en el continente podría igualmente verse frustrada, aun con gobiernos que son calificados de derecha.

Aunque se anunció el retiro de Colombia del proyecto chino de la Ruta de la Seda, el presidente Xi Jinping le envió a De La Espriella una nota personal de felicitación muy divulgada, al asumir la presidencia. China, fuera del metro de Bogotá, adelanta en Colombia varios proyectos.

Daniel Noboa, presidente del Ecuador, realiza una visita oficial a China para tratar temas de comercio, inversiones y cooperación bilateral, no obstante que al mismo tiempo fuerzas militares de Estados Unidos cooperan con las de Ecuador en operativos contra grupos armados y el narcotráfico.

Por su parte, la recién posesionada presidenta del Perú, Keiko Fujimori, que necesita el apoyo de Estados Unidos, recibió igualmente una felicitación personal de Xi Jinping por su elección, en la que le expresó su disposición a trabajar conjuntamente en la Asociación Integral China-Perú.

Aunque algunos esperaban una postura muy dura de Estados Unidos frente a la amplísima presencia china en el Perú, Washington respaldó a Keiko durante el proceso electoral. Las relaciones comerciales entre China y Perú son muy importantes, sin contar los efectos del enorme terminal de Chancay, inaugurado por el mandatario chino en 2024.

Igualmente, China es el principal socio comercial de Chile, con un intercambio que superó los US$65000 millones, en el marco de un Tratado de Libre Comercio vigente entre los dos países. El presidente José Antonio Kast, que asumió en marzo de 2026, hace lo mismo que Keiko y Noboa: busca la cooperación con Estados Unidos, especialmente en seguridad, mientras que mantiene una activa política comercial con China. La presidenta de Costa Rica, la derechista Laura Fernández, no se queda atrás y sigue la misma línea.

Se dice que la deuda de Chile y Ecuador con China es inmensa. Para no hablar de la de Venezuela, que es aún mayor, ya que durante muchos años fue el soporte de la economía de ese país. Aunque no hay datos fidedignos, se estima que la deuda venezolana con China podría alcanzar los 18.000 millones de dólares, hasta el punto de que Beijing ha solicitado que se le incluya en cualquier negociación sobre la reestructuración.

China cada día hace más evidente su intención de incorporar a Taiwán a su territorio. Los Estados Unidos no saben con precisión cuál sería en ese caso la posición de sus aliados de la OTAN y de algunos otros Estados vecinos, que no quieren verse arrastrados a un eventual conflicto bélico con China.

A China no le importa el tiempo, y… el tiempo sigue su marcha…