El comportamiento del consumidor suele ser tan variable que intentar predecirlo se vuelve un desafío para el mercado y un reto para el mercadeo. El problema es que es tan dinámico y cambiante que todos los años se habla de decenas y decenas de nuevas tendencias, en múltiples sectores, que cambian tan rápido, a tal punto que muchas de ellas llegan sorpresiva y abruptamente se van, algunas, sin casi dejar rastro. Euromonitor Internacional saca diversos estudios que tienen una gran proximidad para dar a conocer algunos patrones de consumo que se vislumbran a lo largo de este 2020. Estas tendencias se concluyen al evaluar, incluso, los valores propios de los demandantes, explorando todas las causas disruptivas que alteran el comportamiento de los consumidores para darle una mano al segmento empresarial en todo el mundo, buscando qué y cómo vender. Para este caso, vale la pena evaluar el top 10 de las tendencias que Euromonitor considera como predominantes para este año. En primer lugar, el internet de las cosas gana cada vez más ventaja. Asistentes virtuales, dispositivos inteligentes, chatbots, desarrollo de apps y otras variables tecnológicas, vienen penetrando las operaciones empresariales y redefiniendo desde cadenas de abastecimiento hasta las cadenas de valor. Esta es una tendencia que va más allá del alcance del ser humano, llevándonos cada vez más a aceptar a la tecnología en cada aspecto de nuestra vida, hasta que las generaciones alfa del futuro no distingan fácilmente lo físico de lo digital.

En segundo lugar, nuestra necesidad de transportarnos ha llegado a un nuevo nivel en el que, como consumidores, demandamos un transporte más flexible, ágil y tan personalizado como sea posible. Es una preferencia latente. Pero cada vez son más las personas que se suman a expectativas de transporte que les permita movilizarse con libertad, incluso en las ciudades más congestionadas del planeta. Así, la industria debe aprender a moverse dentro de la tendencia de una movilidad sin tantas fricciones, respondiendo, en paralelo, con alternativas ambientalmente sostenibles. Pero, así como se desea transportarse ágilmente, también se demanda una comunicación mucho más rápida. Bajo una tendencia de "atrápame en segundos", la accesibilidad a la información se ha vuelto trascendental a través de tecnología de la información mucho más sagaz, con mayor capacidad y con disponibilidad 24/7. En esto, se ha evidenciado que los consumidores esperan que las marcas hagan de su producto o servicio algo mucho más accesible, en el menor tiempo posible. En cuarto lugar, se presenta una tendencia que marca un gran reto en materia de seguridad de la información. La mayoría de las empresas reconocen que los consumidores tienen una gran preferencia por productos o servicios presentados con un toque de personalización. Es decir, a su medida y por demanda. Sin embargo, este nivel de personalización exige, muchas veces, información privada de clientes para optimizar la experiencia de consumo. Casi todas las estrategias de marketing lo requieren hoy día. Esto involucra un mayor nivel de exposición de información, aspecto que representa un gran riesgo. Pero, por contradictorio que pueda sonar, las empresas hoy día también se enfrentan a una tendencia basada en la personalización privada, de tal forma que puedan ofrecer productos o servicios a la medida del cliente, que garantice un valor agregado a cada uno, pero garantizando la protección de sus datos, y una seguridad de esa información. Ahora bien, en la medida en que surge la preocupación por la privacidad, dentro del comportamiento de los consumidores, también se ha venido evidenciando una preferencia por no salir de casa, por retraerse en los espacios de comodidad. La diferencia es que esto, actualmente, no implica un aislamiento del mundo bajo la tendencia de los hogares multifuncionales; es decir, hogares que tienen la capacidad de ser un espacio para ejercitarse, comprar, jugar o incluso trabajar con ayuda de herramientas como el internet de alta velocidad. Por ejemplo, ya no es raro ver que las empresas flexibilicen sus políticas con iniciativas como el trabajo remoto para acoplarse a esta tendencia.

Las otras cinco tendencias que complementan el top 10, hacen referencia a temas como la preferencia por volver a las raíces con una mayor demanda de productos locales (nacionales) y más modelos de negocio, que se inclinan por dar una inclusividad para todos para hacer más accesible productos y servicios a personas que, por ejemplo, tienen alguna discapacidad física o mental que les impide disfrutar del potencial que ofrecen los productos o, en otros casos, perderse de oportunidades laborales. Asimismo, se habla de temas que han sacudido las generaciones más recientes como la lucha ambiental para cuidar de aire limpio y no contaminado; un mejor uso de nuestros recursos aplicando los revolucionarios compartir, reusar, rentar y rellenar; y una mayor atención al bienestar mental con la búsqueda de productos basado en resultados para abordar necesidades específicas, y prevenir episodios de ansiedad, depresión y/o estrés. Todos estos encaminados a demandar modelos de negocio mucho más sostenibles, pero no solo ambientalmente, sino también con un componente importante de responsabilidad social. A grandes rasgos, factores como la conveniencia y el control personal serán los grandes temas de este año. Nosotros bajo nuestro rol como consumidores, queremos hacer parte de cambios disruptivos a niveles como el ambiental y el social, prácticamente porque estamos percibiendo un nuevo valor en estos aspectos. Ya no solo se trata de producir en masa o de reducir al máximo posible los costos; ahora las marcas deben redefinirse tomando como base estas nuevas tendencias para ganar nuestra confianza, fidelidad y, a fin de cuentas, nuestra decisión de compra. Finalmente, el gran reto es tener con qué comprar y debandar bienes y servicios; hoy día es difícil hablar de consumo y tendencias cuando la gran mayoría de la población colombiana sobrevive desde desigualdades grandes del ingresos, desempleo alto e informalidad.