Si partimos de la definición más utilizada, el sistema financiero es un canal que permite la transferencia de recursos desde los agentes superavitarios hasta los agentes deficitarios en la economía; para el caso específico de los bancos, dicho flujo va de los ahorradores a los deudores. Estos deudores van desde hogares, hasta empresas que buscan financiación para mayor consumo, compra de vivienda o proyectos de expansión; de ahí su importancia estratégica para el funcionamiento eficiente de la economía. Lea también: Detrás del crecimiento, hay una oportunidad Por tanto, el riesgo más importante que enfrentan los bancos es el de incumplimiento, que se ha hecho cada vez más presente en medio de la coyuntura actual ante la alta tasa de desempleo, que para octubre se sitúo en el 14,7%. Esto hace necesario revisar métricas para tratar de evaluar el estado de la cartera y una de las más utilizadas se llama ‘indicador de calidad‘, que se calcula como cartera vencida dividida entre la total. De acuerdo con el informe de evolución de la cartera de los establecimientos de crédito publicado por la Superintendencia Financiera, a corte de septiembre de este año se vio un deterioro en este indicador, con un 4,7% vencido de la cartera total frente al 4,3% del mes anterior.
Grafico 1. Elaboración propia. Datos Superintendencia Financiera de Colombia. En el gráfico 1 se presenta el comportamiento del indicador de calidad de la cartera de forma mensual desde enero de 2016 hasta septiembre de 2020, en el cual se puede ver el aumento desde el 3,9% en julio hasta el 4,7% en septiembre de este año. No es de sorprender que esta tendencia concuerde con la fecha de la finalización del primer periodo de gracia, que se dio alrededor de los meses de julio y agosto, a la par de las altas cifras de desempleo. Visite: Fintech, la respuesta en la pandemia Si vemos el comportamiento de la cartera bruta, podemos notar que desde abril hasta septiembre se ha venido contrayendo, pasando de 521 a 515 billones de pesos. No obstante, es aún más interesante el comportamiento de la vencida, que en el mes de agosto experimentó con un 12% el mayor crecimiento mensual desde enero de 2017, lo que muestra una mayor dinámica de deterioro que de aumento, coincidiendo de nuevo con el periodo de terminación de los alivios. La Superfinanciera exige que los bancos dividan su cartera de créditos en cuatro categorías: comercial, consumo, vivienda y microcrédito. Esto permite también ver cómo se ha comportado el deterioro por tipo específico de crédito, siendo el mayor el de microcrédito, con el 8,3%, seguido por: consumo, con el 4,9%; comercial, con el 4,7%, y, finalmente, vivienda, con el 3,6%. Sin embargo, la historia es diferente en términos de su peso en el total de la cartera vencida, en la cual los créditos comerciales representan alrededor del 53%, mientras que el consumo lo hace el 30%, la vivienda el 10% y el microcrédito el 4,44%. Gracias a esta división de las carteras, también se puede notar que los créditos de consumo fueron los que más aportaron al deterioro, con 1.6 billones de pesos del aumento total de 2.5 billones, asociando esta tendencia a una variable crucial en la economía: el consumo de los hogares. Al revisar las cifras, en especial las relacionadas con el comportamiento entre julio y agosto, la pregunta que surge es qué pasará con la calidad de la cartera después de que terminen los nuevos alivios. Le puede interesar: Precios y consumo, actualizando las expectativas Es de esperar que el deterioro se continúe presentando, pero también es preocupante que se pueda dar una reducción en la oferta de crédito al aumentar la aversión al riesgo de los bancos, lo que haría más difícil el acceso a recursos a las empresas y los hogares, anulando el efecto de las reducciones de tasa del Banco de la República.