La actual pandemia ha traído una crisis económica sin precedentes, por lo que estrategias como el día sin IVA dinamizan la economía y hacen que el comercio, uno de los sectores más diezmados, se recupere, así sea mínimamente. No todo fue color de rosa. Lamentablemente cientos de personas acudieron a algunas de las grandes superficies olvidándose de la existencia del virus. El distanciamiento social fue en algunos casos nulo al igual que el uso adecuado del tapabocas (aun hay gente que no se tapa la nariz, o se lo pone en la cabeza). Las imágenes fueron escandalosas, sin embargo, pude constatar que no representan a todos los establecimientos de comercio. El balance de la jornada al final del día fue positivo; las ventas a través de plataformas electrónicas crecieron un 800%, y las ventas físicas subieron un 158%, superando los $5 billones según la Dian. Lea también: Nuestro Capital Natural: motor de la reactivación económica del país Fui de las primeras en escandalizarme frente a semejante barbarie que transmitían los medios de comunicación. Pensé qué si se habían prohibido los conciertos, los bailaderos, las reuniones en bares y pubs así como las misas en las iglesias o en los distintos lugares de culto, un evento de semejante magnitud debía de prohibirse. Me encontraba atónita y estupefacta. Sin embargo, también debo reconocer que esto hace parte de la nueva normalidad, pues no podemos dejar de hacer cosas tan esenciales como comprar algo. La vacuna aún no existe y es posible que se demore un par de años, por lo que debemos adaptarnos. Insisto: todo puede hacerse si se respetan los protocolos. Las compras electrónicas para muchos resultaron imposibles, 13.000 personas entraban cada minuto a las plataformas online, por lo que las páginas web colapsaron, obligando a mucha gente a ir directamente a los almacenes. Ese fue otro de los lunares de la jornada: los medios electrónicos no estaban listos, al igual que nadie, para esta nueva realidad. El análisis del día sin IVA a través de redes sociales Una de las primeras en encender las alarmas fue Vicky Dávila, que escribió en su cuenta de Twitter: “Con todo respeto, que m…. el Día sin IVA”. Hasta ese momento yo estaba de acuerdo con ella, pues las imágenes eran abominables. Lea también: Triunfadores en medio de la crisis Al finalizar el día, encontré bastante información que mostraba que evidentemente varios establecimientos no habían cumplido los protocolos de bioseguridad que había indicado el Ministerio de Salud, pero que estos casos eran una minoría. Muchos de ellos fueron cerrados y sancionados. Maritza Aristizabal, periodista de RCN y columnista de La República, también trinó: “80 aglomeraciones en más de 70.000 establecimientos de comercio; más de la mitad fueron en Bogotá. En el resto del país jornada transcurrió respetando el protocolo ¿No creen que las responsabilidades también son de alcaldes? ¿Por qué unas ciudades pueden y otras no?”. Otro trino, de un tuitero llamado Miguel Parra, decía “¿Alguien ha visto al alcalde Quintero culpar a Duque por aglomeraciones en Medellín el #DiaSinIVA? ¡No lo verán porque Medellín sí tiene alcalde!”. Luego de hacer un análisis concienzudo, Maritza y Miguel tienen razón, cada uno con sus argumentos. Los Alcaldes también tienen responsabilidades. En ciudades como Chía, que también tiene grandes superficies (está PriceSmart, Éxito, Jumbo), el comportamiento de la ciudadanía fue ejemplar. Esto demuestra que en algunas capitales del país sí se pudo y en otras no. Por falta de cooperación de las autoridades locales, ausencia de cultura ciudadana por parte de algunos compradores y por la nula acción de las grandes superficies en las que se presentaron estos casos, se presentaron aglomeraciones absurdas. Más allá del falso dilema de “o la salud o la vida” lo que debe priorizarse en este caso es la conciencia de autocuidado, que es responsabilidad de cada uno y que fue realmente lo que faltó en esa jornada. Lea también: ¿Trump se reelige? Es hora de que cada uno asuma sus responsabilidades. Los gobiernos locales también las tienen. ¿Por qué en el departamento del Meta o Antioquia las tasas de contagio son tan bajas?. Buena parte de la tarea está a cargo de la ciudadanía, pero si Bogotá se ha convertido en un desastre en materia de coronavirus, gran parte de la responsabilidad la tiene la alcaldesa, que no desaprovecha oportunidad en culpar a los demás y no asumir responsabilidades propias. Otro trino que me llamó la atención fue el de Hollman Morris, ex candidato a la Alcaldía Mayor de Bogotá. En el afirmaba que en Bogotá van a subir la ocupación de Transmilenio de un 35% a un 50%. Esto va a ser todos los días, por lo que habrá una mayor aglomeración diaria de personas, muy superior a la del Día sin IVA, que fue sólo UN día. Sin embargo, Claudia López en unos días culpará de nuevo al Gobierno nacional del aumento de contagios y muertos en la capital de la República …pero claro…ella nunca tendrá ninguna responsabilidad de estas cifras, incluso cuando aumentó la ocupación de Transmilenio y no está otorgando subsidios para adquirir bicicletas eléctricas u otros medios de transporte que faciliten su movilidad. Desafortunadas las salidas de la alcadesa. Muy negativos este tipo de liderazgos.