El argumento es que estas diferencias hacen complejo el sistema y terminan asignando un mayor beneficio monetario indirecto a los hogares de mayores ingresos que a los de menos ingresos, que se verían compensados con una transferencia bimensual si se aprueba la propuesta tal cómo está. Mientras llega la hora de la votación en el Congreso, salen a la luz propuestas alternativas como mantener la tarifa en 19% y reducir la lista de bienes y servicios que pasarían a estar gravados con la misma.