Sin duda, uno de los temas que unió a Colombia en los últimos días fue el caso de Paula Durán, una joven diagnosticada con cáncer terminal y que finalmente murió este martes 24 de enero en Estados Unidos.

Cuando se conoció la situación de la mujer, muchos colombianos empezaron a mostrar solidaridad y, de una u otra manera, ayudar para que sus padres pudieran viajar a verla. Sin embargo, faltaba algo muy importante para ese desplazamiento: la visa humanitaria.

Murió Paula Durán, la colombiana que fue diagnosticada con cáncer de cerebro en Estados Unidos y cuya historia conmovió a Colombia

Por esa razón, la representante Saray Robayo, gestionó ante la cancillería colombiana y la embajada de Estados Unidos para que los padres de la joven tuvieran ese documento y llegaran lo más pronto posible a Estados Unidos.

El sueño se hizo realidad, los padres recibieron el documento al siguiente día se subieron a un avión que los llevó a Miami y después a San Francisco. Fueron más de 10 horas, pero valía la pena porque verían a su hija que estaba pasando por momentos difíciles.

SEMANA acompañó ese viaje y la felicidad de los padres era notoria porque estarían de nuevo con Paula.

Los padres alcanzaron a estar unos pocos días con su hija, quien murió. La madre confirmó que sencillamente “dejó de respirar”. El sufrimiento de Paula Durán terminó este 24 de enero. Por esa razón, Saray Robayo, quien siempre estuvo al frente de este caso que conmocionó a Colombia, se solidarizó con la familia de la joven, con quienes compartió durante varios días.

“Con gran tristeza recibo la noticia de la muerte de Paula Durán, la joven madre colombiana que luchaba por sobrevivir a un cáncer terminal y que el jueves pasado pudo reencontrarse con sus padres. A su esposo, papás y pequeños hijos, todo mi amor y solidaridad. Descanse en Paz”, dijo Robayo.

Iris Camargo Madre de colombiana Paula Duran que padece cáncer terminal en USA le dieron visa humanitaria Foto: GUILLERMO TORRES REINA

La congresista agradeció a todos los colombianos que ayudaron a que el viaje de los padres de Paula a Estados Unidos se hiciera realidad y resaltó que cuando hay unión todo es posible. Indicó que este tipo de casos servirán para que la ciudadanía ayude cuando se presenten este tipo de situaciones que conmueven a todos.

Fue el esposo de Paula, Sergio Vega, quien utilizó las redes sociales para difundir la compleja situación que estaban atravesando. Además, indicó recientemente que diferentes personas han puesto su granito de arena para ayudarlos a salir adelante.

El esposo de Durán también se pronunció la semana pasada con respecto a la visa humanitaria que recibieron sus suegros y no ocultó su felicidad de que estos viajaran a la nación norteamericana para acompañarlos.

Los familiares más cercanos fueron los primeros en confirmar la muerte de Paula Durán. Foto: Instagram @sergiovega228711 Foto: Foto: Instagram @sergiovega228711

“Hoy nos levantamos con una noticia muy buena. Logramos algo realmente maravilloso y eso es gracias a todos ustedes por ser nuestra voz y alentarnos. Los medios también nos han apoyado mucho. Fuimos escuchados. Vamos a seguir luchando por ese milagro, hemos ganado algunas batallas. Aquí seguimos y tenemos la voluntad de Dios para seguir luchando. Gracias por todo el apoyo que nos han dado”, indicó Vega, visiblemente emocionado en ese momento.

Tras un largo viaje de más de diez horas, los padres de la colombiana llegaron el pasado jueves 19 de enero a San Francisco, California, y por fin pudieron ver a su hija. Además, Gloria Camargo, madre de Paula, le prometió que nunca la volvería a dejar sola.

La última vez que Gloria Camargo, madre de Paula, había visto a la joven fue a principios de 2022, antes de que viajara a Estados Unidos en busca de un futuro mejor junto a su familia. Cerca de nueve meses después se reencontraron en una de las peores circunstancias.

A Juan Diego Alvira se le desgarró el alma cuando la mamá de Paula Durán pudo por primera vez alzar a su nieto: “¡Se parece a mi Paula! ¡Es igualito! ¡Es divino!”. Así se vivió el conmovedor momento

Esta crónica de Juan Diego Alvira, que se publicó el pasado fin de semana, muestra el conmovedor momento que se vivió cuando la mamá de Paula Durán, Iris, alzó por primera vez a su nieto.

Para Gloria Camargo, los días, las horas y los minutos nunca contaron tanto. Tras una visa rechazada y 40 días de clamor puro y duro, parece que por fin las largas noches y los días de zozobra le dan un corto respiro. Va rumbo a Estados Unidos acompañada de su exmarido, Éder Durán, a uno de los reencuentros más esperados, emocionantes y a la vez inciertos con su hija Paula, de 27 años.

La joven está en Concord, una ciudad de California ubicada a una hora de San Francisco, en Estados Unidos. Está postrada en una cama, irreconocible incluso para su propia mamá. Si usted todavía no cree que la vida le puede cambiar de la noche a la mañana, deténgase un segundo y lea esto: “Ella nunca había tenido síntomas graves de ninguna enfermedad. Era hermosa. Saludable. Ahora la desconozco. Verla en el estado actual me destroza el corazón. Dicen que fue un problema que se desató por la placenta”, cuenta Gloria, mientras me muestra unas fotos de Paula en las que luce bellísima.

Juan Diego Alvira acompañó a los padres de Paula Durán en un viaje que duró casi todo el jueves, antes del emotivo encuentro. La travesía los llevó de Bogotá a Miami y luego a San Francisco, para luego, por tierra, conectar con Concord, una pequeña ciudad en California.

Ningún médico supo explicar a ciencia cierta qué la pudo haber enfermado. La probabilidad de que una persona desarrolle en su vida este tipo de tumor en el cerebro es inferior al 1 %, según la Society of Clinical Oncology. Eso sí, Paula pasaba por la semana 34 de embarazo de Juan José, el tercero de sus hijos y el primer varón.

Un día, de un momento a otro, empezó a sentir unos dolores de cabeza insoportables que la paralizaban. Luego de que Sergio, el esposo de Paula, les rogara a los médicos que le practicaran un examen en la cabeza, vino la noticia que a todos les cayó como un baldado de agua fría.

Tenía un tumor maligno de cuatro centímetros en el cerebro. Tras una junta médica determinaron sacar al bebé, un niño, por cesárea, y al día siguiente la operaron de la cabeza. Con tan mala suerte que no se le pudo extirpar todo el tumor para no causarle otro tipo de daño cerebral. El cáncer resultó ser muy agresivo, se expandió y llegó hasta el estómago. Tan desolador fue el panorama que los médicos le dieron a Paula un mes de vida.