El excandidato presidencial Sergio Fajardo no escapó a la decisión del presidente Gustavo Petro de prorrogar durante unas semanas en el cargo al embajador de Colombia en Venezuela, Armando Benedetti.
El barranquillero, quien fue clave en la campaña del líder del Pacto Histórico, se convirtió en su mano derecha durante la campaña presidencial. Tras sus diferencias con la exjefe de gabinete, Laura Sarabia, SEMANA reveló unos audios del diplomático donde decía que había ingresado 15.000 millones de pesos para financiar la carrera política por la Casa de Nariño de Gustavo Petro.
Las alarmas se encendieron y Benedetti quedó en una sin salida y en el ojo del huracán de los organismos de control, un tema que generó incomodidad en el presidente, que no tuvo otra alternativa que retirarlo del cargo.
Sin embargo, dos semanas después del anuncio de la salida del barranquillero de la embajada en Caracas, él no ha salido oficialmente del cargo.
Ante esto, Sergio Fajardo dijo: “El caso de Armando Benedetti es vergonzoso e inexplicable. Es el punto más bajo de un manejo del servicio diplomático que va rumbo a ser peor que el del gobierno de Iván Duque, algo que era inimaginable”.
A renglón seguido, el matemático antioqueño se preguntó: “¿cuál cambio?”.
A Fajardo le ha inquietado que, pese a todo el contenido explosivo de los audios de Benedetti en contra del gobierno de Gustavo Petro y la crisis que desataron sus comprometedoras afirmaciones, él siga en el cargo, según el Gobierno, porque deben surtirse unos trámites y hay tareas pendientes.
La orden de la permanencia en el cargo la entregó el propio Gustavo Petro al canciller Álvaro Leyva, quien no tuvo otra alternativa que obedecer. De hecho, tuvo que tragarse el sapo porque recientemente, en una conferencia de prensa, habló del “drogadicto” cuando se refirió a Benedetti.
Leyva, según ha trascendido por fuentes de la Casa de Nariño, no vio con buenos ojos que Benedetti permaneciera más tiempo como embajador porque él, cuando anunció que el gobierno lo retiraría del cargo, no escondió el afán para separarlo del cargo.
“Él mismo dice ‘yo soy un drogadicto’… ¿A ustedes les parece que esa puede ser una buena fuente? Por eso salimos a las velocidades y en tres horas se cambió”, afirmó Leyva en su momento.
No es secreto que Benedetti no era cercano a Leyva, porque el primero hablaba directamente con el presidente Gustavo Petro y le rendía informes constantes de los avances en las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela.
De hecho, el jefe de la Casa de Nariño le dejó los asuntos de las conversaciones entre él y Nicolás Maduro al propio Benedetti y a Leyva le encargó que ayudara a tender puentes entre el presidente de Venezuela y sus opositores con ayuda del gobierno de Estados Unidos.
La Cancillería compartió el Decreto 1002 de 2023 del Ministerio de Relaciones Exteriores, con el que se amplía el plazo de entrega del cargo del embajador de Colombia en Venezuela, Armando Benedetti, hasta el 19 de julio de 2023. Llamó la atención también que el decreto no lo firmó el canciller Leyva, sino el secretario general de Casa de Nariño.
El comunicado de la Cancillería da una razón para la extensión de ese periodo y es que, “con posterioridad a la aceptación de dicha renuncia, el señor Armando Alberto Benedetti Villaneda manifestó que no le es posible hacer entrega efectiva del cargo dentro del plazo inicialmente previsto, debido a la multiplicidad de asuntos pendientes que incluyen temas administrativos, presupuestales, de organización e implementación relacionados con la reapertura de la embajada y todos aquellos que se relacionen con su cargo diplomático”. Para un Gobierno que tiene tantas embajadas con un encargado, la razón no convenció a muchos.
La periodista María Isabel Rueda, en su espacio habitual de SEMANA, se hizo una pregunta: “¿será que Benedetti necesitaba algún favor del Gobierno relacionado con su fuero? Conservarlo le permite que sus investigaciones judiciales permanezcan en la Fiscalía y no regresen a la Corte Suprema, donde la magistrada Cristina Lombana ya lo tiene investigado y documentado por acusaciones como enriquecimiento ilícito en su época de congresista”.