Lo que comienza como una pequeña mancha en el esmalte puede terminar en la pérdida definitiva de un diente. La caries dental es una de las enfermedades bucodentales más comunes a nivel global y, aun así, sigue siendo subestimada por millones de personas, pese a que sus consecuencias pueden ser irreversibles si no se trata a tiempo. Sin atención oportuna, la destrucción del tejido dental puede requerir tratamientos de conducto o, en los casos más avanzados, la extracción de la pieza.

El enemigo dental: estas son las enfermedades que están detrás de las caries

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que cerca de 3.500 millones de personas padecen enfermedades bucodentales, siendo la caries no tratada en dientes permanentes la afección más frecuente. Además, este problema puede incrementar los costos médicos hasta en un 50% en comparación con esquemas preventivos continuos.

La doctora y especialista en rehabilitación oral Oriana García explica que el proceso de deterioro comienza con un desequilibrio cotidiano. Las bacterias presentes en la boca transforman los azúcares y almidones consumidos en ácidos que atacan el esmalte dental.

“El tiempo en que una caries pequeña puede progresar a una lesión profunda varía”, explica García, quien añade que este avance puede tardar meses o incluso años si no se realiza tratamiento oportuno.

La caries es una patología multifactorial, influida por la higiene oral, la dieta, el flujo salival y la susceptibilidad individual. “La higiene oral adecuada puede marcar una diferencia sustancial. Cepillarse al menos dos veces al día con crema dental fluorada, usar hilo dental y acudir regularmente al odontólogo son hábitos clave”, señala la especialista.

Cepillar los dientes es clave en la higiene bucal. Foto: Getty Images/iStockphoto

Cuando progresa, la lesión puede alcanzar la dentina y la pulpa dental, generando dolor, pulpitis, necrosis pulpar y abscesos. En estas etapas, el tratamiento suele requerir endodoncia o extracción.

La OMS advierte que el consumo elevado de azúcares libres es uno de los principales factores asociados a esta patología, especialmente en niños y adolescentes.