En una sala de cirugía de Medellín, un equipo de más de 30 especialistas enfrentó uno de los procedimientos más complejos de la medicina moderna: extraer el hígado de una paciente pediátrica, intervenirlo fuera del cuerpo para retirar un tumor que comprometía estructuras vitales y volver a implantar el órgano sano.

La intervención, realizada por el Hospital Infantil San Vicente Fundación, se convirtió en el primer autotrasplante hepático pediátrico practicado en Colombia, un hito médico que amplía las posibilidades de tratamiento para niños y adolescentes con tumores hepáticos considerados inoperables.

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La paciente fue María Isabel Taborda Bernal, una niña de 13 años procedente de Bogotá, cuyo caso representaba un enorme desafío clínico. El tumor comprometía cerca del 80 % del hígado y había alcanzado estructuras críticas como las venas hepáticas y la vena cava, principal vaso sanguíneo encargado de retornar la sangre al corazón.

Paciente fue María Isabel Taborda Bernal de 13 años. Foto: Hospital Infantil San Vicente Fundación

Según el Observatorio Global de Donación y Trasplante, en 2024 se realizaron más de 42.000 trasplantes de hígado en el mundo. Sin embargo, procedimientos como el autotrasplante hepático siguen siendo excepcionales debido a su complejidad técnica y a los recursos humanos y tecnológicos que requieren.

A diferencia de un trasplante convencional, el autotrasplante no depende de un donante. La cirugía consiste en retirar temporalmente el órgano del paciente, resecar el tumor con mayor precisión y reimplantar el tejido sano. El objetivo es ofrecer una alternativa con intención curativa en casos donde otras opciones son limitadas o inexistentes.

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“Este es el primer autotrasplante hepático pediátrico realizado en Colombia y fue posible gracias a un proceso de planeación muy riguroso y al trabajo coordinado de más de 30 especialistas. Se trata de una paciente pediátrica con un tumor que comprometía estructuras vitales como las venas hepáticas y la vena cava, y este avance nos permitió intervenirla y ofrecerle una nueva oportunidad de vida”, explicó el doctor Jaime Alberto Ramírez, cirujano de trasplantes del Hospital Infantil San Vicente Fundación.

El procedimiento requirió semanas de preparación y la participación coordinada de especialistas en oncología, cirugía hepatobiliar, trasplantes, anestesia, radiología intervencionista e intensivismo pediátrico. Además del conocimiento médico, el caso exigió el uso de herramientas tecnológicas avanzadas para calcular con precisión el tejido hepático funcional que permanecería después de la cirugía.

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Hospital Infantil San Vicente Fundación, se convirtió en el primer autotrasplante hepático pediátrico practicado en Colombia, un hito médico Foto: Hospital Infantil San Vicente Fundación

Entre esas tecnologías estuvieron los sistemas de reconstrucción tridimensional del hígado, que permitieron planear la intervención milimétricamente, y dispositivos especializados para el control del sangrado, uno de los mayores riesgos en este tipo de procedimientos.

“Estamos hablando de tumores que antes no tenían opción de tratamiento y este tipo de procedimientos permite ampliar el abanico terapéutico con intención curativa, especialmente en un contexto como el colombiano, donde la escasez de donantes sigue siendo una barrera para muchos pacientes”, señaló Ramírez.

El especialista explicó que uno de los principales retos fue garantizar que el hígado restante fuera suficiente para sostener las funciones vitales de la paciente después de la resección tumoral. Para ello, el equipo realizó intervenciones previas destinadas a estimular el crecimiento del tejido hepático sano antes de llevar a María Isabel al quirófano.

Hospital Infantil San Vicente Fundación, se convirtió en el primer autotrasplante hepático pediátrico practicado en Colombia, un hito médico Foto: Hospital Infantil San Vicente Fundación

“Este tipo de abordaje solo es posible con tecnología que no está disponible en todos los centros del país. Contamos con herramientas como la reconstrucción tridimensional y dispositivos como el aspirador ultrasónico, fundamentales para realizar una resección segura minimizando el sangrado”, agregó.

Detrás del avance médico hay también una historia familiar marcada por la incertidumbre. María Isabel había viajado desde Bogotá a Medellín para pasar la temporada de diciembre con familiares cuando comenzó a presentar un dolor abdominal persistente. Lo que inicialmente parecía una molestia pasajera terminó convirtiéndose en un diagnóstico complejo. “Pensamos que era algo pasajero, pero el dolor no cedía. Después de varios días decidimos consultar y ahí empezó todo”, afirma su madre, Astrid Bernal.

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La cirugía se realizó el pasado 27 de marzo y la evolución de la menor ha sido favorable. Tres días después del procedimiento ya estaba caminando y, progresivamente, ha retomado sus actividades cotidianas y sus estudios.

Parte de la tecnología utilizada en este procedimiento fue adquirida gracias al apoyo de entidades como la Fundación Fraternidad Medellín y Corbeta S.A., en el marco del proyecto de reactivación del programa de trasplante hepático pediátrico del hospital.

Aunque los especialistas advierten que el autotrasplante hepático pediátrico es una técnica reservada para casos muy específicos y altamente seleccionados, el procedimiento marca un punto de inflexión para la cirugía hepática en el país. Con este procedimiento, el Hospital Infantil San Vicente Fundación se posiciona como uno de los centros de referencia regionales en cirugía hepática y trasplante pediátrico, en un contexto latinoamericano donde este tipo de intervenciones todavía son excepcionales.