El reciente brote en un crucero puso en la opinión pública al hantavirus, una enfermedad que ha tenido en constante vigilancia a la comunidad científica por sus posibles consecuencias en los seres humanos.
Por esta razón, SEMANA se puso en contacto con dos infectólogos, Jorge Cortés, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), y Juan Pablo Escobar, del Hospital Federico Lleras Acosta de Ibagué, con el fin de esclarecer las consecuencias reales de las nuevas cepas y su posible impacto en nuestro país.
Existe una gran preocupación por parte de varias entidades internacionales sobre el avance del hantavirus; sin embargo, ¿estas tienen un sustento profundo o están dadas por un ‘trauma’ tras lo vivido con la covid-19?
Para Cortés, es importante entender que “aún no se sabe si pasó de persona a persona o existió un foco común de infección en el crucero”; además, “se requiere un seguimiento constante porque el hantavirus está en la lista de vigilancia por riesgo de pandemia”. Por esa razón no se puede “medir en la actualidad el impacto” que va a tener la enfermedad a nivel mundial.
Sobre la situación puntual del navío, Escobar explicó que “es muy importante poder evaluar la vía del contagio al menos desde el caso índice, estando en un crucero, pues muy posiblemente pudo existir esa transmisión persona a persona por las secreciones y demás”.
SEMANA: ¿Por qué el hantavirus pasó de roedores a humanos y cuántos años lleva esta enfermedad existiendo?
Juan Pablo Escobar (J. P. E.): Normalmente, uno se infecta por vía aérea, por contacto con orina fresca, excrementos, saliva o producto de anidación de estos roedores que pueden entrar en contacto con el aire, y es la forma de uno contagiarse desde la forma de la inhalación. Pero está documentado que principalmente los genotipos aéreos del virus, sí ha habido transmisión persona a persona y hubo unos casos a final de la década del 90 y a principios del año 2000.
SEMANA: ¿Qué síntomas presenta la cepa de los andes?
Jorge Cortés (J. C.): La cepa de los andes (ubicada en Argentina y Chile) causa un síndrome cardiopulmonar; por ello su identificación es compleja.
J. P. E.: Hay un compromiso pulmonar completamente marcado. Es la forma clínica más grave de todas y puede haber una mortalidad que puede ir (unos artículos hablan) del 30, del 50 o del 70 %.
SEMANA: ¿Qué aspectos son fundamentales para el conocimiento de la ciudadanía?
J. P. E.: Es muy importante, no es entrar en pánico ni demás, pero es tener en cuenta todas las precauciones que nos dan los entes gubernamentales y demás.
SEMANA: Si la más reciente cepa del hantavirus llega a Colombia, ¿el sistema está preparado para afrontarlo?
J. P. E.: Realmente, para la enfermedad no hay tratamiento, no hay antivirales, no hay vacunas, no hay tratamiento específico; solamente hay medidas de sostén por terapia intensiva y el aislamiento de los pacientes de forma respectiva para tratar de evitar la diseminación por el contacto aéreo.
SEMANA: ¿Qué diferencia existe entre la covid-19 y las últimas cepas de hantavirus y qué tan probable es que haya una nueva pandemia?
J. C.: Es imposible medir en la actualidad lo que pueda pasar con el hantavirus. Sobre una nueva pandemia, la OMS ha dicho que no se trata de un ‘si va a ocurrir’, sino de ‘cuándo va a ocurrir’. Por ello se ha descrito un ‘patógeno x’, porque no se sabe qué va a ser”.
Y concluyó diciendo que “este apenas es el primer capítulo de una larga novela”.
Finalmente, Escobar compartió una serie de tres documentos que explican, de forma técnica, el manejo del virus. Allí se explica qué se debe evitar para disminuir cualquier riesgo:
- Evitar acumulación de basura y presencia de roedores.
- Ventilar espacios cerrados antes de limpiarlos.
- No barrer en seco lugares con posible contaminación.
- Usar protección en actividades rurales o de camping.
- Almacenar alimentos adecuadamente.