El piso pélvico es un conjunto de huesos, músculos, ligamentos y tejidos que forman la base de la pelvis.

Sostiene órganos como la vejiga, el útero y el recto, ayuda a mantener la postura, controla los esfínteres y participa en el embarazo y parto.

Menopausia y corazón: la alerta silenciosa que amenaza a millones de mujeres

La fisioterapia especializada permite controlar escapes urinarios

Esta terapia garantiza que la micción y la defecación sean procesos cómodos y completos, y asegura que las relaciones sexuales se disfruten sin dolor, con placer y con orgasmos satisfactorios.

También influye en la erección y la eyaculación en hombres, mostrando la relevancia de esta zona en toda la salud sexual.

Durante la menopausia, estos músculos y tejidos pierden elasticidad, fuerza y soporte debido a la disminución de estrógenos.

Como consecuencia, pueden aparecer síntomas que muchas mujeres consideran normales con la edad, aunque sí tienen tratamiento y pueden mejorar significativamente con fisioterapia pélvica.

Entre los síntomas más comunes relacionados con el piso pélvico están los escapes de orina al toser, reír o hacer ejercicio; sensación de peso o presión en la vagina.

También se manifiesta la urgencia urinaria; dolor o incomodidad en las relaciones sexuales; disminución del placer; resequedad; estreñimiento; y cambios en la frecuencia defecatoria.

a terapia de piso pélvico ayuda a mejorar el control urinario, reducir molestias y aumentar la confianza de las mujeres durante la menopausia. Foto: Getty Images

“Muchas mujeres creen que esto hace parte de la edad o de haber tenido hijos, pero la realidad es que el piso pélvico puede rehabilitarse, entrenarse y fortalecerse, incluso en la menopausia”, explica Daniela Zapata, fisioterapeuta y fundadora de la comunidad Ser Pélvica en Medellín.

El impacto de la menopausia en el piso pélvico se produce incluso en mujeres que nunca han tenido problemas.

La disminución de estrógenos hace que los tejidos sean más delgados, menos elásticos y menos hidratados, y que los músculos pierdan fuerza y capacidad de contracción.

Estos cambios hormonales generan pérdida de elasticidad y grosor en los tejidos vaginales y pélvicos, disminución de la fuerza muscular, debilitamiento del colágeno y de los ligamentos de soporte.

Además, se manifiestan cambios en la vejiga y uretra, alteraciones en la lubricación y vascularización, y desequilibrio en la microbiota vaginal.

Sin embargo, Zapata enfatiza que estos cambios no significan que el piso pélvico esté condenado.

Al igual que cualquier otro músculo del cuerpo, puede fortalecerse y rehabilitarse.

La fisioterapia especializada ayuda a mejorar la función, reducir síntomas y aumentar la calidad de vida de manera sostenible.

Hablar del piso pélvico es también un acto de empoderamiento. Comprender el funcionamiento del propio cuerpo permite a las mujeres recuperar confianza y seguridad, dejar atrás el miedo o la incomodidad, y disfrutar de la intimidad y la actividad física sin vergüenza.

Además, la conciencia del propio cuerpo mejora: las pacientes aprenden a reconocer su vulva, vagina y zona íntima, y regulan la frecuencia defecatoria de manera fácil y completa.

Lo más valioso, según Zapata, es recuperar la confianza en su cuerpo y en su vida cotidiana.

El alivio puede comenzar a sentirse desde las primeras dos semanas de terapia.

La rehabilitación del piso pélvico funciona como cualquier entrenamiento muscular: requiere constancia, ejercicios específicos y acompañamiento profesional para lograr resultados progresivos y sostenibles.

La fisioterapia pélvica también puede ser preventiva.

Entrenar estos músculos antes de la perimenopausia, antes de la maternidad o al inicio de la vida sexual mantiene la fuerza, coordinación y soporte, preparando el cuerpo para los cambios hormonales que vendrán.

Se recomienda que las mujeres estén atentas a señales de alerta como escapes de orina, presión o “bolita” en la vagina, urgencia para ir al baño, dolor o incomodidad durante las relaciones sexuales, entre otras.

Cuidar el piso pélvico durante la menopausia no solo trata síntomas físicos, sino que recupera confianza, autonomía y bienestar emocional.