La pandemia la impulsó a crear un restaurante a las afueras de Ibagué. Después de aquellos meses de encierro, tuvo la certeza de que se necesitaban espacios de disfrute abiertos y llenos de naturaleza.

El lugar ideal, pensó, era una hacienda familiar ubicada en la vía Ibagué-Armenia. Convenció a algunos de los suyos a unirse y en 2024 abrieron La Capilla, seleccionado como uno de los cinco mejores de Ibagué en 2025, según la revista Diners, y nominado este año a mejor restaurante casual de Colombia en los premios La Barra.

La idea era crear un restaurante de fin de semana que atrajera comensales de zonas aledañas, pero al final decidieron apostarle a un proyecto más grande que ofreciera una carta ecléctica. Su equipo está compuesto por 13 personas, con quienes trabaja para convertir a la Capilla en un establecimiento de primer nivel. Ramírez confiesa que ha tenido que desafiar una idiosincrasia local en la que hasta ahora comienza a desarrollarse la cultura del servicio al cliente.

Su restaurante no solo ha contribuido a ubicar a la capital del Tolima en el mapa gastronómico del país, sino a jalonar negocios paralelos, como el de los cumpleaños y las bodas. “Ha sido un gran aporte a la economía local porque con los matrimonios se mueven hoteles, restaurantes, bares y centros comerciales”.

Otro sueño late en su corazón: tener un hotel dentro de la hacienda y crear un sendero ecológico en el que la gente pueda pasar un rato en la naturaleza y disfrutar de un buen café.