“Durante mucho tiempo se creyó que por un lado estaban los negocios y, por otro, la sensibilidad social, cuando un buen acto puede ser un buen negocio”. Movida por esta convicción, esta abogada barranquillera fundó Waias, una empresa de impacto social que combina tecnología, conocimiento jurídico y empatía para acercar la orientación jurídica a mujeres.

Se graduó de Derecho en Bogotá, trabajó en la negociación de distintos Tratados de Libre Comercio de Colombia y creó su propio bufete. Pese al éxito de la firma, algo le faltaba. “Sentí la necesidad de poner mi experiencia al servicio de una causa más grande”.

Por eso creó una startup que garantiza que más mujeres tengan acceso a la justicia. En un año y medio, ha atendido a 600. Con un chat de WhatsApp, movido por inteligencia artificial, responde consultas legales, solo por 10.000 pesos, y genera plantillas que facilitan trámites y solicitudes. Con IA, sus abogados investigan, organizan procesos y hacen seguimiento a los casos, así pueden dedicar más tiempo a escuchar y orientar.

“En los negocios, el éxito se mide por resultados. Entendí que hay que medirlo por el impacto que dejamos en otros”. Para Solano, detrás de los problemas jurídicos siempre hay historias humanas a considerar.

“Son mujeres que atraviesan momentos difíciles sin conocer sus derechos, sin saber a quién acudir o qué camino tomar. Tienen en juego su seguridad, la custodia de sus hijos, su futuro. Se trata de usar la tecnología por las razones correctas”.