Esta abogada bogotana, de origen caleño y especializada en Derecho de los Negocios, ha construido su carrera sobre la convicción de que los momentos más difíciles pueden ser el origen de algo mejor. En 2013, la muerte temprana de su mamá la llevó a tomar una de las decisiones más importantes de su vida: renunciar a la firma en la que había trabajado durante casi una década y crear su propia empresa, con un estilo de liderazgo propio. “Las pérdidas y dificultades te remueven la vida”, dice.
Desde entonces, su trabajo ha estado ligado a empresarios que enfrentan crisis financieras, que vienen generalmente de la mano de crisis personales. En 11 años, calcula haber asesorado a unas 200 empresas en Colombia. Cuando habla de ellas no se refiere solamente a balances, deudas o procesos de reorganización: “Estamos ayudando a un tejido empresarial completo, salvando empleos y familias”. Algunos de sus clientes, incluso, le han dicho que les “salvó la vida”. Por eso, más que servicios jurídicos, dice que ofrece tranquilidad.
A comienzos de este año, la vida le puso una prueba más: el fallecimiento repentino de su hermana y socia. Fue una pérdida que reveló la fortaleza de lo construido: un equipo capaz de sostener la operación, que, lejos de depender de una sola persona, comparte un mismo propósito y puede liderar desde cada uno de sus roles. Hoy su objetivo es que las personas y las empresas en crisis sepan, que aún en los momentos más oscuros, siempre hay un hilo de luz.